Salud Infantil - Pediatria

 

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lunes, junio 22, 2009

Los pediatras recomiendan apoyo psicológico para tratar la obesidad infantil además del ejercicio y la dieta

Expertos reunidos en el LVIII Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) que se celebra estos días en Zaragoza, han apoyado el "abordaje psicológico" de los problemas de obesidad en niños y adolescentes como método complementario a la dieta y el ejercicio físico en el tratamiento de esta enfermedad.

Pamplona, 8 de junio de 2009 (MPG/AZprensa.com)

"El factor psicológico es importante en el proceso obesogénico. Comer en exceso y engordar rápidamente puede ser la respuesta del niño ante un acontecimiento doloroso o una reacción generalizada a cualquier situación estresante", señaló el responsable de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital Niño Jesús de Madrid, el doctor Gonzalo Morandé. "De ahí que la motivación y la voluntad bien encauzadas puedan ayudarles a enfrentar el problema y a tomar decisiones que impliquen cambios en su estilo de vida", apuntó.

"La falta de educación para la salud, tanto en las familias, como en las escuelas, tiene gran parte de la responsabilidad en este aspecto", aseguró el doctor Morandé. Y es que, además de los factores de riesgo clínicos, se puede hablar también de otros ambientales: "los hábitos de vida alimenticios de una familia pueden ser, en sí mismos, un importante factor de riesgo adicional", explicó el presidente del Comité Científico del LVIII Congreso de la AEP, Julio Ardura.

Asimismo, junto con los padres y los educadores, "los propios pediatras deben también cambiar en ciertos aspectos su mentalidad", subrayó este experto. "Debemos cambiar el chip y hacer también prevención de aquellas patologías que no vamos a ver en el niño, sino en el adulto. Todo recién nacido en el nuevo milenio debe estar libre de desarrollar enfermedad cardiovascular cuando alcance los 60 ó 65 años de vida", aseveró.

http://www.azprensa.com/

 

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lunes, mayo 25, 2009

Una vacuna podría evitar la otitis en los niños

Son los primeros datos que demuestran que la inmunización transcutánea es un medio eficaz para prevenir las infecciones de oído y sienta las bases para una forma eficaz, simple y barata de administrar vacunas

Madrid (23/25-5-09).- Una vacuna en gotas sobre la piel del oído podría evitar la otitis en los niños, según un estudio del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Columbus en Estados Unidos. El método, denominado inmunización transcutánea , se ha hecho público durante la reunión general de la Sociedad Americana de Microbiología acontecida en Filadelfia (Estados Unidos).

Según explica Laura Novotny, una de las investigadoras del estudio, el Influenzae haemophilus no tipificable (NTHi) es una de las tres principales causas bacterianas de la otitis media. Se estima que sólo en los Estados Unidos el 83 por ciento de los niños sufrirán al menos una infección de oído antes de los tres años de edad.

Las infecciones actuales se controlan con antibióticos, sin embargo, la aparición de microorganismos resistentes a estos fármacos supone un problema. Las intervenciones que insertan drenajes a través de la membrana timpánica alivian los síntomas de dolor pero el procedimiento es invasivo y requiere que el niño esté bajo anestesia general.

"Hemos diseñado varias posibles vacunas que se dirigen a proteínas de la superficie exterior de esta bacteria. Trabajos anteriores en nuestro laboratorio mostraron que después de la inmunización por inyección, cada una de estas vacunas prevenía las infecciones experimentales de oído causadas por la NTHi. En este estudio queríamos probar un método alternativo pero igual de eficaz para administrar la vacuna", explica Novotny.

El método, llamado inmunización transcutánea, supone situar una gota de cada vacuna sobre el oido y frotarla sobre la piel.

En este estudio los investigadores inmunizaron a cuatro grupos de modelos experimentales con una de las tres vacunas posibles. Un cuarto grupo de animales recibió un placebo. Cada vacuna se situó sobre los orejas una vez a la semana durante tres semanas. Todos los animales fueron inoculados con NTHi a través de la nariz y directamente en su oído medio.

Según los investigadores, los animales que recibieron las vacunas fueron capaces de reducir con rapidez o eliminar por completo la NTHi de su nariz y oídos pero los animales que recibieron el placebo no pudieron hacerlo.

http://www.azprensa.com/

 

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lunes, mayo 18, 2009

El uso inapropiado de sillas para niños pone a muchos de ellos en riesgo

Un estudio halla que la mayoría de estas sillas no se instalan correctamente o se usan indebidamente

VIERNES, 15 de mayo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Según un análisis reciente, cerca de las dos terceras partes de las sillas para automóvil para niños podrían estar siendo mal utilizadas.

Los investigadores evaluaron a 564 niños que usaron sillas especiales en restaurantes de comidas rápidas y tiendas de descuento en Indiana. Entre los errores comunes observados en el estudio se encuentran cinturones para hombro demasiado flojos o colocados debajo del brazo, detrás de la espalda o por encima de un apoyabrazos.

"Nuestros hallazgos muestran claramente que las sillas para niños no los están protegiendo por los errores de los usuarios. Los padres necesitan saber cómo colocar de manera segura a un niño en una silla especial, supervisar a los niños que se pueden subir solos a las sillas y revisar que los cinturones de hombro y de regazo que aseguran a los niños permanezcan colocados apropiadamente durante el viaje", señaló en un comunicado de prensa emitido por la universidad el Dr. Joseph O'Neil, primer autor del estudio y profesor asociado de pediatría de la facultad de medicina de la Universidad de Indiana.

Estos hallazgos aparecen en la edición de mayo de Accident Analysis and Prevention.

La mayoría de los estados ahora exigen el uso de sillas especiales para los niños que viajan en automóviles y camiones en cuanto sean demasiado grandes para usar una silla estándar de seguridad de cinco puntos. El propósito de estas sillas especiales es elevar la altura de un niño sentado de manera que un cinturón de hombro para el tamaño de un adulto se ajuste apropiadamente.

Según O'Neil, idealmente, los niños mayores deberían usar una silla especial hasta alcanzar una estatura en la que las rodillas se extiendan por encima de la silla a un ángulo de 90 grados y sus pies toquen el suelo mientras se sientan derechos contra la silla del automóvil o del camión. Debido al peligro de las colisiones de frente y la enorme fuerza de las bolsas de aire frontales, O'Neil también señaló que los niños menores de trece solo deben usar el asiento trasero.

http://healthfinder.gov

 

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sábado, mayo 02, 2009

La pérdida de la audición encabeza la lista de afecciones infantiles que más preocupan a los padres

El daño por ruidos externos fuertes pone a tres millones de niños menores de 18 en riesgo, señala un grupo

(FUENTE: American Academy of Otolaryngology -- Head and Neck Surgery, news release, May 1, 2009)

VIERNES, uno de mayo (HealthDay News/Dr. Tango) -- A los padres les preocupa más que sus hijos sufran una pérdida de la audición a causa del ruido excesivo que cualquier otra preocupación médica común, como el asma y las alergias, según señala una encuesta reciente.

La encuesta realizada por la American Academy of Otolaryngology -- Head and Neck Surgery, se publica ahora en mayo, al ser designado como el Mes para la mejor audición y lenguaje, a fin de llamar la atención y resaltar las preocupaciones de los niños que se exponen a niveles excesivos de ruido en casa o en el exterior. La organización calcula que la pérdida de la audición causada por las fuentes externas afecta a casi 3 millones de niños menores de 18.

"Es importante conocer la intensidad del sonido que nos rodea a fin de proteger nuestros oídos", dijo en un comunicado de prensa emitido por la AAO-HNS la Dra. Marcella Bothwell, otorrinolaringóloga pediátrica y cirujana de cabeza y cuello del Hospital Infantil Rady de San Diego. "Los niños y adolescentes no siempre con capaces de reconocer cuando los ruidos que los rodean alcanzan niveles peligrosos, y por ello los padres y cuidadores necesitan estar consciente de esto para enseñarles a evitar el daño permanente".

La AAO-HNS ofrece estos consejos para ayudar a los padres a proteger a sus hijos contra la pérdida de la audición:

Si tiene que gritar, el ruido por lo que tiene hablar muy alto es lo suficientemente fuerte para dañar posiblemente la audición. Siempre recuerde a sus hijos que deben bajar el volumen.
Haga que sus hijos se tomen una pausa cuando escuchen música durante largos periodos o se expongan a otras fuentes de ruido alto. Algunos reproductores de MP3, por ejemplo, tienen volúmenes máximos que son mucho más ruidosos que los de una sierra eléctrica.
Si su hijo participa en alguna actividad ruidosa, como cortar el césped o asistir a un concierto, pídale que use tapones o protectores auditivos.
Anime a su hijo a evitar estas actividades o el ruido se cree que es demasiado alto.

http://healthfinder.gov/

 

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lunes, marzo 16, 2009

TRASTORNOS DIGESTIVOS INFANTILES

Los trastornos digestivos de diversa gravedad son muy habituales en la consulta del pediatra. Según el Dr. Garrido-Lestache, pediatra y creador del DNI del recién nacido que se expide en las maternidades, 'en el niño, cualquier síntoma, por pequeño que sea, nos puede dar la clave del diagnóstico', y es que el propio organismo nos lo dice todo.

Muchas de estas afecciones son pasajeras, las pueden padecer niños de cualquier edad y se solucionan dejando al aparato digestivo casi en reposo. Las patologías habituales en el recién nacido y el lactante son múltiples y variadas: las llamadas funcionales: reflujo gastro esofágico, invaginación intestinal..., y las inflamatorias: apendicitis, colitis, intolerancia al gluten... Sin embargo, las más frecuentes son los cólicos del lactante, pues casi todos los niños los padecen hasta los tres meses y producen diarreas, vómitos, dolores abdominales y falta de apetito. Estos cólicos podrían ocultar otros problemas, que sin duda serían correctamente diagnosticados por los pediatras.

Cuando son algo mayores, acuden a la consulta principalmente por trastornos alimenticios -obesidad, anorexia, bulimia- traumatismos, intoxicaciones alimenticias, estreñimiento, diarreas o dolores abdominales que pueden ser síntoma de algún proceso inflamatorio agudo en la cavidad abdominal.

También cabe destacar entre las posibles patologías digestivas del niño, las alergias y las intolerancias a ciertos alimentos, que producen reacciones adversas en el organismo. La primera medida es, por supuesto, retirar esos alimentos que sientan mal al niño -ya sea por alergia o por intolerancia- y estudiar porqué perjudican su organismo. Los tratamientos para curar estas afecciones son lentos y no siempre agradecidos, pero se está avanzando mucho en este campo.

Gracias tanto a la ciencia médica, como al personal sanitario y a las instituciones, actualmente podemos afirmar que la pediatría española está a la altura del resto de países desarrollados: su calidad es excepcional (la mejor expresión sería el transplante de hígado en bebés), y en lo referente a la cantidad, basta con saber que la atención pediátrica está al alcance de todos.

http://www.prnoticias.es/

 

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viernes, marzo 13, 2009

Frutas, verduras y pescado también son cosa de niños

Padres y madres en casa y educadores y profesionales de restauración colectiva en el comedor escolar deben asumir la responsabilidad de que los niños adquieran hábitos alimentarios saludables

"Siempre he agradecido a mi madre que me enseñara a comer de todo y me insistiera en la importancia que tiene una buena alimentación". La declaración de hijo orgulloso representa una cara de la moneda, la positiva. La otra la tenemos en una escena que se produce cada día en el comedor de empresa o en la cena con amigos: alguien deja distraídamente en el plato la mitad de la comida, explicando -lacónicamente y sólo si le preguntan- "nunca me gustaron las verduras", o "yo, es que soy más de carne: el pescado ni fu ni fa". Son las dos caras de la moneda de una realidad, los hábitos alimentarios, que los especialistas relacionan cada vez más con la salud de la gente, en particular con la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Y, también, de un estado de la situación cuyo origen hay que buscar en lo que se aprende desde la infancia.

* Fecha de publicación: 9 de marzo de 2009

Niños que comen mal

En la mesa familiar, si ponemos el foco en los niños, en su comportamiento ante la comida que se les sirve, vemos que desaparecen la carne y las patatas fritas del plato pero dejan casi toda la verdura; que se relamen de gusto con la pasta con tomate y queso pero miran de reojo las lentejas y jamás terminan el pescado si no carece absolutamente de espinas y no sabe muy fuerte; adoran los fritos, los dulces, los lácteos y la bollería, pero no hay quien les haga comer a menudo ensaladas o fruta.

Podría decirse que cada niño es un mundo, y sería cosa cierta, pero tanto nutricionistas como educadores, profesionales del sector de la restauración colectiva y padres saben que esta situación se repite cada día en muchas familias y comedores escolares: los niños comen mal, y seguro que hay disculpas y razones que lo explican pero el hecho tiene unas repercusiones muy perjudiciales en su salud.

Casi uno de cada seis menores españoles de entre 6 y 12 años padece obesidad, y a una cuarta parte de quienes no han cumplido 24 años la balanza les advierte de que pesan más de lo adecuado. ¿La razón? El excesivo consumo de alimentos ricos en grasas y de dulces, y la tradicional reticencia de los niños a ingerir fruta, pescado y hortalizas. Las nuevas costumbres de niños y jóvenes, más sedentarias que las de generaciones anteriores, y la escasa actividad física completan este explosivo cóctel que hipoteca la salud de muchos niños y jóvenes.

Qué hacer

Para los niños el día tiene pocos momentos gratificantes (hay que levantarse de buena mañana, asearse, estudiar y atender en clase, moverse de aquí para allá...) y el de la comida es uno de ellos. Como a los adultos, les gusta disfrutar cuando se alimentan. De hecho, no piensan en nutrirse, sino en comer lo que más les gusta. ¿Qué hacer para que aprendan a comer bien, y para que disfruten comiendo lo que, de entrada, no les gusta o incluso detestan?

La recompensa es un método poco aconsejable. Ofrecerles como premio algo que les atrae mucho, como el postre o "chuches", si se comen lo que no les agrada no es buen método. Especialistas en nutrición infantil de las universidades de Surrey y Gales, ambas en Reino Unido, acaban de publicar una investigación en la que concluyen que "este sistema de recompensa en forma de alimentos puede incrementar aún más las preferencias de los niños por el postre o los dulces, pues el emparejamiento de dos comidas se traduce en que la comida de recompensa se considere más positiva que la de acceso".

Otros especialistas aseguran que en ciertas circunstancias los premios pueden aumentar la disponibilidad para modelar la conducta alimentaria, pero sugieren ofrecer recompensas no alimentarias, como el reconocimiento ("estoy muy orgulloso de ti", "estás aprendiendo mucho") o pequeños objetos, como pegatinas o un lápiz de colores cuando consiguen éxitos, en otras palabras, cuando comen lo que preferirían no comer.

El equipo de nutricionistas de CONSUMER EROSKI considera que insistir tanto en casa como en el centro escolar sobre la importancia de adquirir hábitos alimentarios saludables, y compaginar esta formación con el ofrecimiento cotidiano de menús equilibrados y bien planteados que acaben agradando a los pequeños es la mejor manera de que aprendan a comer de todo.

EL EJEMPLO, EN CASA

El niño come lo que ve que sus padres comen. La razón de que el menor coma mal se debe, en gran medida, a una conducta alimentaria mal aprendida en casa y a una relación poco reflexiva con la comida, a no concederle la importancia que tiene. Por ello, resulta determinante que padres, abuelos y educadores analicen hasta qué punto, con su comportamiento alimentario cotidiano, con su disciplina y el tiempo y modo que invierten en enseñar a comer a los más pequeños, son responsables de su inadecuada conducta alimentaria. Enseñar a comer forma parte de la educación. Y como aprendizaje esencial que es, requiere un esfuerzo constante, diario.

Los pequeños son, con frecuencia, maniáticos con las comidas y manifiestan preferencias y aversiones ante ciertos alimentos. Sin embargo, y aunque las preferencias deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar los menús, el niño no puede dictar a sus padres los platos que han de preparar. Lo de preguntarles "qué comemos mañana" es un gran, y habitual, error. No les preguntamos si quieren ir mañana a clase. Si por ellos fuera, con su media docena de platos favoritos sería más que suficiente. Sin embargo, si la gama de alimentos que incorporan los menús familiares es amplia tendrán más posibilidades de variar y resultará más probable que acepten un mayor número de alimentos. Por el contrario, si sólo ven 2 ó 3 tipos de verduras, ensaladas y frutas o el pescado cocinado siempre de la misma forma, difícilmente asimilarán lo bueno que es comer de todo.

Los niños emulan lo que ven mucho más de lo que atienden a lo que se les explica; por tanto, aparquemos de vez en cuando la (necesaria) retórica y prediquemos (siempre) con el ejemplo: eduquemos a los niños en sabores diferentes que les permitan disfrutar de una alimentación rica, variada y saludable. Es tarea de padres y madres, en el hogar, y de educadores y profesionales de restauración colectiva, en el comedor escolar, inocularles hábitos alimentarios saludables. Eso sí, sin renunciar a que las comidas constituyan un momento placentero. Y si, de paso, los mayores aprendemos a comer un poco mejor, la jugada saldrá perfecta.

Alimentos conflictivos

Frutas

Los más pequeños se muestran reacios, en general, a consumir fruta, excepto el plátano, fácil de pelar y de agradable sabor dulce. Pero la clave para iniciarse en una dieta sana y variada está en que prueben otras frutas, ya que ciertas vitaminas y minerales abundan en unos tipos de fruta mientras escasean en otros. El plátano contiene mucho potasio, pero apenas vitamina C. Los niños han de comenzar el día tomando frutas: un zumo en el desayuno, o rebanadas de plátano, fresas. Si se niegan, podemos proponerles que participen en la compra y en la preparación de sorbetes, macedonias, batidos de fruta y yogur, gelatina con frutas... Al sentirse protagonistas del plato, es más probable que se lo coman. En el colegio, una buena idea es consensuar los almuerzos entre padres y profesores y dar preferencia a las frutas en el comedor. Por ejemplo, el lunes mandarinas, el martes manzana, etcétera.

En la guía de CONSUMER EROSKI "Cómo prevenir la obesidad infantil" se enumeran una serie de consejos para lograr que los niños coman frutas y verduras:

  • Siempre a mano. Las frutas con piel dura -plátano, naranja, mandarina- o más duraderas -manzana- se pueden llevar a cualquier lugar: en la mochila, en la guantera del coche...
  • A la vista. En casa, coloque las piezas de frutas, dispuestas de un modo atractivo, jugando con los colores y las formas, en un cuenco sobre el mostrador de la cocina, en la mesa del comedor o a la vista en el frigorífico. Si los más pequeños las ven y, sobre todo, comprueban que los padres comen fruta a menudo, es muy probable que ellos también se animen.
  • Cocinadas. Añada frutas y verduras en pequeños trozos o en puré a las recetas: lomo con puré de manzana, pollo con piña, pez espada a la naranja, flan de espinacas y gambas, espaguetis con champiñones.
  • Una presentación muy cuidada y atractiva. Pruebe con presentaciones llamativas: brochetas de frutas, en forma de cuadraditos, zumos con pajitas de colores...

Verduras

La mayoría de los niños no comen las dos raciones de vegetales diarias necesarias y se les hace aún más cuesta arriba comer ensalada a diario.

  • Verduras todo el año. Recurra a verduras congeladas o en conserva cuando sea difícil conseguirlas de temporada. Deben consumirse a diario.
  • Nutritivos espesantes. Use puré de verduras para espesar sopas y añadir sabor.
  • De postre. Prepare postres dulces con hortalizas (tarta de zanahoria, bocaditos dulces de calabaza) y con frutas (bizcocho relleno de frutas, pastel de manzana, yogur con culis de kiwi, fresas).
  • Recetas originales. Presente los platos de forma curiosa y original para llamar la atención de los niños. Los sándwiches vegetales cortados en círculo; las cremas en tazones o platos vistosos; los flanes o pudines de verduras, en brocheta combinado con trozos de carne o pescado; pizzas caseras con vegetales; lasañas y canelones de verduras; tortillas con verduras (setas, champiñones, calabacín, pimientos, ajetes, espinacas).

Pescado

Una vez que los niños han cumplido un año, pueden comenzar a comer el pescado desmenuzado o en trocitos, ajustando la cantidad a sus necesidades.

  • Sin espinas. Escoja pescados que vienen limpios, como los congelados (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape), o pida en la pescadería que se los preparen en filetes sin espinas. De todos modos, intente que coman pescados con espinas, que se acostumbren, y que vean el acto de separar las espinas casi como un juego; si rechazan de entrada los pescados con espinas, se negarán la posibilidad de disfrutar de especies sabrosas, económicas y saludables.
  • Recetas originales. Algunos niños se aburren de comer pescado porque siempre se les ofrece el mismo o preparado de idéntica manera. Haga un listado de recetas originales y apetitosas: empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, con salsas diversas, con patatas, con verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno..., e incluso, en bocadillo (de atún, sardinas, anchoas, salmón ahumado...). En nuestras páginas encontrará cientos de recetas originales y saludables a base de pescado.
  • Disimular el sabor. El sabor pronunciado de ciertos pescados genera rechazo en algunos pequeños. Si se maceran con limón, aceite y hierbas aromáticas o se acompañan de salsa, se disimula el sabor y puede resultarles más apetecible.
  • ¿Fresco, congelado o en conserva? El pescado congelado mantiene todas las propiedades nutritivas del fresco y es muy práctico, al tenerlo siempre disponible en el frigorífico. Y las conservas de atún, bonito o sardinas y las semiconservas de anchoa son una perfecta opción para iniciar a los niños en el gusto por los pescados.

Legumbres

El papel esencial que juegan las legumbres en el crecimiento y desarrollo de los niños obliga a incorporar en los menús infantiles platos tradicionales como los cocidos de lentejas, garbanzos o alubias. Han de aprender a comerlos a menudo, no todo puede ser pasta y arroces. También podemos ofrecer recetas modernas y atractivas con legumbres, que sorprenderán a los más pequeños.

  • Plato combinado. Legumbres, cereales y frutos secos concentran en sí mismos todos los elementos nutritivos para convertir el menú infantil en equilibrado. Esta combinación es común en platos casi olvidados, como lentejas con arroz, garbanzos con piñones o pan rallado, o el cocido de sopa y garbanzos. Precedido este plato de una ensalada, aligeramos los menús infantiles de proteína animal, de grasas saturadas y de colesterol.
  • Frías o calientes. En invierno, el aroma de un plato humeante de lentejas invita a probarlo. En verano, descubrir el sabor de garbanzos, lentejas o las judías frías en ensalada sorprenderá a pequeños y mayores, acostumbrados a comerlos calientes.
  • De mil formas. Las legumbres tostadas -garbanzos y habas- se venden como aperitivo. También se pueden tomar en forma de paté como el hummus (crema de garbanzo con semillas de sésamo, deliciosa para untar el pan); revueltas con huevo como unos guisantes o unas habas tiernas salteadas con jamón; en forma de falafels o croquetas de legumbres o en puré.

FOBIAS ALIMENTARIAS

"No me gusta la fruta". "Pero, ¿has probado esta?" "No, pero seguro que no me va a gustar". El rechazo absoluto de los niños hacia un tipo de alimentos o a un producto nunca antes consumido puede ser una reacción, un querer hacerse notar, ante una nueva situación que están viviendo (inicio del curso escolar, hermano recién llegado al hogar, cambio de casa...) y durará el tiempo que tarden en adaptarse al cambio. El problema adquiere mayor trascendencia cuando el rechazo responde a una fobia hacia ese alimento.

Quienes han desarrollado una de estas fobias, por alguna razón, asocian ese alimento con la sensación de peligro, de malestar o con una experiencia desagradable. Pesadillas que se tuvieron el día que se probó el alimento; un mal recuerdo del día que se comió por primera vez; una sensación de acoso por parte de la madre o el padre ansioso por dar a probar el alimento, o una atención excesiva ante el acto de comer o el contenido de la comida... son causas que pueden hacer que, de niño, se desarrolle un trauma y se rechace uno o más alimentos para siempre.

El cuadro de fobia alimentaria, si limita en gran medida la alimentación del niño, merece ser tratado por psicólogos que, hay que saberlo, aseguran que insistir al pequeño en que supere esos miedos puede conseguir el efecto contrario y potenciar el rechazo e incluso convertirlo en perpetuo. Si se opta por la amenaza, el niño puede adjudicar a ese alimento una "culpa" extra, haber creado esa situación tensa y desagradable, que se sumará a las reticencias previas.

Los expertos apuntan que la fobia a probar alimentos nuevos (neofobia) surge porque se ha acostumbrado a los niños a una alimentación repetitiva y poco variada, tanto en diversidad de alimentos como en sabores, colores, preparación de los platos y su presentación: asociar siempre los macarrones al tomate, el pescado al rebozado, etc. Así, los cambios los ven como innecesarios y riesgosos, prefieren lo conocido, lo que saben que les gusta. Por otra parte, los comentarios negativos de padres y hermanos sobre el plato preparado o, peor aún, sobre la actitud del niño problemático ("ni te molestes en servirle, no lo va a probar...") acentúan el rechazo.

http://www.consumer.es


 

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viernes, febrero 27, 2009

EDUCA A TUS HIJOS SIN HERIRLOS

Regañar en público afecta autoestima

Reprender a los hijos es a veces necesario; sin embargo, para estos casos lo mejor es hacerlo siempe en privado.

Esther Gallardo Flores/FMU
Terra.-

Ciudad de México (México). En ocasiones, algunos padres enfatizan en público o ante familiares, los errores de sus hijos como una táctica para hacerlos entender que no deben comportarse de tal o cual forma, pero con ello sólo lastiman su autoestima. Por este motivo, cuando su comportamiento no es el adecuado, es recomendable platicar con ellos en privado.

Manuel Bezares Arroyo, psicólogo clínico y especialista en trastornos de la educación, comenta: "Cuando se expone ante la familia, amistades o incluso desconocidos, las debilidades o errores de los niños, se ejerce un tipo de violencia emocional, que lastima igual o más que un golpe".

Para evitar caer en conductas que dañarán la relación con sus hijos, el psicólogo hace unas sencillas consideraciones: Reflexione antes de actuar, cuando considere que el comportamiento de los niños ha dejado mucho que desear, piense primero de qué manera acercarse a ellos para hablar del tema, no recurra a las amenazas de acusarlos con alguien ajeno.

Aprenda a controlar sus impulsos, lo primero es tranquilizarse, pues cuanto menos exaltado esté, pensará mejor lo que va hacer. Use palabras que no sean ofensivas y que no se escuchen como amenazas: “Si te sigues portando así, vas a ver con tus tíos, les voy a decir todo...".

Lo peor que puede hacer es exhibirlo y provocarle vergüenza, por ningún motivo lo minimice o haga comparaciones inadecuadas, su hijo tiene un valor único y talentos propios. Aprenda a valorarlo en su justa dimensión, pero sobre todo, reconózcalo cuando haya motivos y de esa misma manera podrá hablarle de sus errores.


Fundación México Unido

FMU © Derechos Reservados

Establezca una comunicación fluida, para ello es necesario hablar sin alterarse y no levantar la voz: "Un buen entendimiento se da cuando los hijos se sienten valorados, en esta situación son capaces de reconocer sus errores y esforzarse por corregirlos, pues saben que tienen que corresponder a la confianza que se les ha dado", afirma el especialista.

Los hijos esperan tener en su hogar y con su familia una fuente de apoyo incondicional, su casa es el abrigo donde debe imperar un clima de confianza y cariño inquebrantable, para que pueda desarrollarse y crecer en lo físico y espiritual. Usted los ama, por eso recuerde que el contacto físico a través de abrazos, caricias y palabras de aliento, son indispensables para que el ser humano adquiera seguridad en sí mismo.

Con información de FMU

http://www.terra.com.mx

 

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