Salud Infantil - Pediatria *

lunes, marzo 13, 2006

La tiranía de la pizza sobre las judías verdes

Cuatro de cada diez progenitores tienen que negociar o pelear con sus hijos para que coman pescado, verdura y fruta. Las familias sólo se reúnen a comer tres horas a la semana

La tiranía de la vida moderna determina los hábitos alimenticios de las familias y, al final, fritos y precocinados acaban relegando a un segundo plano en la mesa a la fruta, la verdura fresca e incluso al pescado. Y son los niños de hoy de entre 5 y 13 años los más sensibles a esta situación. Así se desprende de un estudio realizado por la Fundación Dieta Mediterránea para la campaña `Comer sano, comer bien´ de Idea Sana (Fundación Eroski).
Mientras que la tasa de obesidad infantil en nuestro país ha pasado del 5 al 16% en 15 años, situándose como la segunda peor de la Unión Europea, la dieta mediterránea ha dado paso a costumbres alimenticias surgidas de un ritmo de vida creciente que no deja tiempo para atender los detalles caseros. Un 83% de los padres reconoce que en su casa no se consume verdura a diario, mientras que un 43% considera que el consumo de fruta de sus hijos es insuficiente y otro 39% tilda la ingestión de pescado de baja.

Estudio. Según el estudio de la fundación, los padres tienden inconscientemente a comprar aquello que saben que será del agrado de los niños para evitar así peleas a la hora de la comida, unas riñas que convierten en un sufrimiento las tres horas escasas a la semana en las que logra reunirse toda la familia para comer y que surgen, entre otros aspectos, porque los niños de hoy se muestran más impositivos en sus gustos.
Así, los padres adoptan una actitud conformista para no estresarse o sentirse culpables porque sus hijos no comen, de forma que potencian en la dieta familiar muy basada en productos como pasta, fritos, carne, rebozados, patatas, precocinados o lácteos. De hecho, cuatro de cada diez padres reconocen que deben negociar o reñir a sus hijos para lograr que coman verdura, fruta o pescado, pero la verdura es, con diferencia, el alimento que mayor problemas les ocasiona.
Además, no hay que olvidar una vez más el factor tiempo. Cocinar y limpiar un pescado fresco, guisar la verdura para que tenga sabor o pelar la fruta precisan más tiempo que otras alternativas.

El paladar manda. Hébelen Montoya es experta en nutrición, dietista y responsable de impartir formación en alimentación en los hipermercados Eroski en Málaga (capital, Vélez, Fuengirola y Antequera) dentro de la campaña `Comer sano, comer bien, que se desarrolla a partir de este mes. Montoya destaca que es el mismo paladar el que demanda alimentos ricos en azúcares o hidratos porque le resultan más gratos. Por ello, a su juicio, "la aceptación de los otros productos depende de la educación que reciban desde muy temprana edad. El niño que ingiere fruta o verdura desde muy pequeño no la rechazará más adelante".
La idea de iniciar cursos de nutrición en los centros Eroski surge, además de por estos factores, porque tres de cada cuatro padres aseguran que no tienen suficiente información sobre qué es y cómo aplicar una dieta sana.


Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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