Los refrescos aumentan el riesgo de obesidad infantil
El aumento de la obesidad en los niños, especialmente en la población americana, ha hecho que tengan en cuenta algunas causas que anteriormente pasaban desapercibidas. Una de ellas es el consumo de bebidas azucaradas que, indirectamente, provoca un cambio en la alimentación de los niños y como consecuencia su aumento de peso.
La prevalencia de obesidad en los niños americanos se ha incrementado en un 100% en un período de tiempo inferior a quince años. Aproximadamente el 24% de la población infantil tiene un aumento moderado del peso corporal total.
Varios factores han sido relacionados con ello como factores sociales, vida sedentaria y factores dietéticos; entre ellos destaca el consumo de bebidas azucaradas. Hasta el momento este hecho ha recibido escasa atención, sin embargo, actualmente la obesidad infantil se ha convertido en un problema sociosanitario de primer orden y el debate sobre la importancia de las bebidas azucaradas y los refrescos en su desarrollo está adquiriendo importancia.
Un trabajo realizado por el National Family Opinion Worldgroup Share of Intake Panel en el que participaban 12.000 niños de Estados Unidos, demostró que el consumo moderado de bebidas azucaradas no producía un aumento llamativo en el peso corporal de los niños, pero que sí tenía una repercusión directa en el sobrepeso si el consumo era excesivo. Además, los niños que consumían más refrescos realizaban menos ejercicio físico que el resto, considerando este factor como el principal determinante de obesidad.
La modificación de la dieta, principal responsable
No están claros los mecanismos implicados en la obesidad infantil pero es posible que uno de ellos sea la modificación del hábito en la alimentación de los niños que consumen refrescos en cantidades excesivas; el aumento de energía que proporcionan las bebidas azucaradas provoca una disminución del apetito del niño y la consiguiente modificación de la dieta sana, con un aporte insuficiente de proteínas, calcio, magnesio, fósforo y vitamina A.
El Comité Americano de Nutrición ha tratado el tema de la prevención del sobrepeso y de la obesidad en los niños y adolescentes, detectando un aumento del consumo de bebidas azucaradas, ricas en calorías y una disminución del consumo de productos lácteos y agua. La consecuencia directa es el desequilibrio en la pirámide alimentaria.
Dos estudios recientes han evaluado la evidencia científica de estos datos: el trabajo incluye a 548 niños con edades comprendidas entre los 11 y los 12 años que han sido evaluados durante un período de nueve meses. Los resultados del trabajo concluyen que cada bebida consumida incrementa en un 60% el riesgo de sufrir obesidad.
Las recomendaciones nutricionales incluyen la moderación en el consumo de bebidas azucaradas, la práctica de ejercicio físico, el control de las horas dedicadas a la televisión y una dieta equilibrada. Probablemente el consumo excesivo de estas bebidas sea un reflejo de unos hábitos de vida insanos, es decir, una pieza más en el rompecabezas de la obesidad.
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Gracias Dr. José Manuel Ferrer Guerra!
Etiquetas: 200801
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