Salud Infantil - Pediatria *

jueves, agosto 28, 2008

Los niños aprenden lo que supone compartir entre los 7 y los 8 años, según estudio

Los menores de esta edad son tan propensos como los adultos a hacer lo más adecuado por sus amigos

Madrid, 28 agosto 2008 (Europa Press)

Los niños aprenden lo que supone compartir, y con ello los principios de la justicia y la equidad, entre los 7 y los 8 años, según un estudio de la Universidad de Zurich en Suiza. El nuevo método de experimentación realizado por los investigadores, cuyos resultados se publican en la revista 'Nature', revela la buena disposición de los niños a tener en cuenta a los otros.

Según las conclusiones del trabajo, los menores de esta edad son tan propensos como los adultos a hacer lo más adecuado por sus amigos, en contraste con los niños de entre 3 y 4 años que son casi todos egoístas.

Los investigadores, dirigidos por Erns Fehr, pidieron a 229 escolares suecos de varias edades que jugaran a distintos juegos en los que la moneda de cambio eran las golosinas. Los niños se disponían en parejas y uno de ellos tenía que elegir entre una de dos posibilidades como "una para mi y ninguna para ti" o bien una golosina para cada uno.

Aunque a menudo los niños que tenían que tomar la decisión recibían una golosina independientemente de su elección, muchos de los más pequeños con entre 3 y 4 años seguían dejando si golosina a su compañero. En contraste, aquellos que tenían entre 7 y 8 años elegían por norma general las opciones más justas.

Esta conducta distingue a los humanos de otros animales como los chimpancés, que continúan siendo egoístas durante toda la vida. Sin embargo, los niños del estudio no eran completamente justos ya que en las pruebas en las que se les ofrecían dos golosinas con la opción de compartir, solían hacerlo sólo con los niños que conocían.

Según los investigadores, el hecho de compartir sólo con los conocidos podría reflejar la actitud localista inherente a los humanos, algo que se cree ha sido crucial en la evolución de las sociedades cooperativas.


http://www.azprensa.com



 

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martes, agosto 26, 2008

Un plan de acción para las alergias alimentarias puede proteger a los niños

Los alergólogos recomiendan consultar al personal escolar sobre estrategias de evitación

(FUENTE: American Academy of Allergy, Asthma & Immunology, news release, August 2008)

LUNES, 25 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los padres, profesores y personal de la escuela necesitan tomar medidas para asegurar la seguridad de los más de 2.2 millones de estudiantes estadounidenses que padecen alergias alimentarias, señala la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology.

"Una comunicación abierta y frecuente entre los padres y el personal escolar es un ingrediente clave en la protección de los estudiantes alérgicos a alimentos. Establecer estrategias de evitación y planes de emergencia eficaces conlleva una asociación", afirmó en un comunicado de prensa de la academia el Dr. Michael Pistiner, miembro del Comité de reacciones adversas a los alimentos de la AAAAI.

La AAAAI ofrece una lista de comprobación de consejos de seguridad, y un plan de acción para las alergias alimentarias de muestra para ayudar a los padres y al personal escolar a prepararse para el nuevo año escolar. Entro los consejos:

  • Informar a la cafetería de la escuela, profesores y otros miembros del personal sobre cuáles alimentos su hijo debe evitar. Prepare los almuerzos. Su hijo debe evitar los refrigerios en el aula y compartir alimentos con los amigos.
  • Cuando haya una fiesta en el aula, déle a su hijo refrigerios seguros que pueda comer durante la celebración.
  • Abogue por políticas de "no comer" en los autobuses y otros ambientes donde los niños no son supervisados.

Pistiner, cuyo hijo alérgico a las nueces entra al kindergarten este otoño, añadió otro consejo importante.

"Los padres deben tener en cuenta las fechas de expiración y mantenerse en contacto con sus alergólogos para asegurar que todos los medicamentos, sobre todo la epinefrina autoinyectable, se renueva antes del vencimiento", enfatizó.

http://healthfinder.gov/

 

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martes, agosto 12, 2008

La terapia con hipotermia puede ser más perjudicial que beneficiosa en la lesión cerebral traumática pediátrica

Autora: Caroline Cassels
Publicado em 13/06/2008

Según indica un estudio publicado en el número de junio del New England Journal of Medicine, la terapia con hipotermia iniciada a las 8 horas y mantenida 24 horas para tratar la hipertensión intracraneal en los niños con lesión cerebral traumática (LCT) grave, no mejora los resultados neurológicos y podría aumentar la mortalidad.

En este ensayo clínico aleatorizado multicéntrico, el mayor publicado de este tipo y el primero en el que colaboraron unidades de cuidados intensivos pediátricos de varios países para aportar 225 niños con traumatismo craneoencefálico, los investigadores descubrieron a los 6 meses de seguimiento que 32 (31%) de los 102 pacientes asignados al grupo de hipotermia presentaban resultados desfavorables, en comparación con 23 (22%) de los 103 niños del grupo de normotermia.

La mortalidad también era mayor en los pacientes tratados con hipotermia en comparación con los del grupo de normotermia, con 23 fallecimientos (21%) y 14 fallecimientos (12%), respectivamente.

El investigador principal, Dr. James Hutchinson, del Hospital for Sick Children de Toronto (Ontario, Canadá), comentó a Medscape Neurology & Neurosurgery que “nos sorprendió esta tendencia de aumento en la mortalidad [en el grupo de la hipotermia]. Parece clínicamente significativo, pero las cifras son muy bajas y el estudio no estaba diseñado para medir este resultado”.

Ensayo clínico internacional

Según el Dr. Hutchinson, la justificación para este estudio surgió de trabajos previos con animales y humanos que indicaban que la terapia con hipotermia mejoraba la supervivencia y los resultados neurológicos.

En concreto, señaló que la inspiración para el trabajo actual la proporcionó un estudio aleatorizado en adultos publicado en 1997, que demostró que la terapia con hipotermia disminuyó el riesgo de un peor resultado en un subgrupo de adultos con LCT y una puntuación en la escala de coma de Glasgow (GCS, por sus siglas en inglés) de entre 5 y 7 (Marion DW et al. N Engl J Med. 1997;336:540-546).

El Dr. Hutchinson comentó que “ese estudio tenía un tamaño muestral pequeño, pero parecía muy prometedor, y en ese momento no existían estudios similares en niños. Nuestra hipótesis era que, en comparación con la normotermia, el tratamiento con hipotermia durante 24 horas, iniciado en las primeras 8 horas tras una LCT grave, reduciría su riesgo de un resultado desfavorable a los 6 meses”.

El estudio contó con 225 niños de 17 centros en Canadá, Francia y el Reino Unido. Los niños con LCT grave fueron asignados aleatoriamente a terapia con hipotermia (32,5 ºC durante 24 horas) iniciada en las primeras 8 horas tras la lesión o a normotermia (37 ºC).

Respuesta primaria

La respuesta primaria fue la proporción de niños que tenían un resultado desfavorable, entre ellos una discapacidad grave, un estado vegetativo permanente o la muerte, valorado mediante la puntuación de la Pediatric Cerebral Performance Category a los 6 meses.

Se incluyó a un total de 102 pacientes en el grupo de hipotermia, y se asignaron 103 pacientes al grupo de normotermia. Los pacientes se consideraban aptos si tenían entre 1 y 17 años de edad, sufrían una LCT y presentaban una puntuación GCS menor de 8 en el lugar del accidente o en el servicio de Urgencias.

Todos los pacientes requirieron ventilación mecánica y una tomografía computerizada (TC) que demostró una lesión cerebral aguda.

Entre los criterios de exclusión se encontraban los pacientes que fueron diagnosticados más de 8 horas tras la lesión, aquellos con choque refractario o sospecha de muerte cerebral, las lesiones provocadas, la parada cardíaca prolongada en el lugar del accidente y la lesión medular cervical alta.

Los pacientes del estudio fueron enfriados mediante técnicas de refrigeración de superficie. Se mantuvo la temperatura esofágica a una media de 32,5 ºC durante 24 horas. Para recalentarlos, se elevó la temperatura a un ritmo de 0,5 ºC cada 2 horas.

Tras el recalentamiento en el grupo de hipotermia, e inmediatamente en el grupo de normotermia, la temperatura se mantuvo a 37 ºC hasta que la hipertensión intracraneal se solucionó.



Los investigadores descubrieron que existió más hipotensión y se administraron más fármacos vasoactivos en el grupo de hipotermia durante el período de recalentamiento en comparación con el grupo de normotermia.

El Dr. Hutchinson explicó que “cuando todo tu cuerpo es enfriado y recalentado, los vasos sanguíneos se estrechan y la presión sanguínea disminuye, y eso puede ser malo para el cerebro. Incluso aunque teníamos un protocolo muy estricto que vigilaba este extremo constantemente y administrábamos inyecciones intravenosas rápidas de líquidos y medicación para contrarrestarlo, todavía nos siguió ocurriendo durante el recalentamiento. Por eso creemos que debemos ser más cautelosos y buscar una estrategia más lenta [de recalentamiento]”.

Otro estudio sobre terapia con hipotermia en adultos con LCT publicado en 2001 tampoco demostró ningún impacto beneficioso sobre la supervivencia o los resultados funcionales, y de hecho demostró una mayor tasa de complicaciones (Clifton GL et al. N Engl J Med. 2001;344:556-563).

Basándose en estos resultados, los investigadores concluyen que este protocolo no está justificado para el tratamiento del traumatismo craneoencefálico grave en los niños, y el Dr. Hutchinson señala que se necesitan más estudios.

Es posible, añade el autor, que bajando la temperatura corporal más pronto y recalentando a los pacientes a un ritmo más lento puedan mejorar los resultados. Esta hipótesis será probada en 2 nuevos ensayos clínicos pediátricos que están incorporando pacientes en el momento actual.

Mientras tanto, comentó el Dr. Hutchinson, este tratamiento debería reservarse para los niños con hipertensión intracraneal refractaria.

El estudio fue subvencionado por el Canadian Institutes of Health Research, la Ontario Neurotrauma Foundation, el Rick Hansen Institute, la SickKids Foundation la Physicians Services Incorporated, Fonds de la Recherche de Santé du Québec y el Children’s Hospital of Eastern Ontario Research Institute. Uno de los autores del estudio ha recibido honorarios por asesoramiento de Johnson & Johnson. Los otros autores del estudio han declarado no tener conflictos de intereses.

http://www.medcenter.com/

 

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miércoles, agosto 06, 2008

Los niños asmáticos tienen problemas para mantenerse en forma

Los responsables del trabajo señalaron que "la mayoría de estudios muestran que la gente que padece asma puede realizar ejercicio de manera segura si se han medicado correctamente, y pueden mejorar su sistema cardiovascular y calidad de vida de esta manera"

EE.UU., 5 agosto 2008 (mpg/AZprensa.com)

Los niños asmáticos se enfrentan a una serie de barreras para participar en actividades físicas, desde las creencias de las familias sobre la desorganización de los colegios, a sus propias percepciones sobre sobre sus síntomas, según muestran los resultados de un estudio de la University of Dundee, en Escocia, y que ha sido publicado en 'BMC Family Practice'.

Los responsables del trabajo señalaron que "la mayoría de estudios muestran que la gente que padece asma puede realizar ejercicio de manera segura si se han medicado correctamente, y pueden mejorar su sistema cardiovascular y calidad de vida de esta manera". Los investigadores descubrieron también que mucha gente joven con esta enfermedad creen que son capaces de realizar deporte de forma plena.

Por otro lado, destacaron que los padres muchas veces dificultan el manejo de la enfermedad de sus hijos. "Muchos restringen de manera innecesaria la actividad física de sus hijos debido a la falta de información o a la mala interpretación de los consejos", subrayaron.

Además, señalaron que los profesores también son parte del problema, debido también a que tienen falta de información sobre cómo actuar en una situación de ataque de asma, por lo que se muestran siempre cautos a la hora de permitir ciertas actividades físicas. A su vez, destacaron que los niños confunden en ocasiones la respiración con ataques de asma al realizar ejercicio.

Por ello, los expertos proponen informar de manera adecuada a los padres, profesores y responsables de los centros escolares, así como ayudar a los niños con asma a cooperar con su condición. También señalan que el médico es una figura importante, ya que es responsable de ayudar a entender correctamente qué síntomas indican un problema serio y cuáles están simplemente relacionados con el ejercicio que se realiza.

http://www.azprensa.com/

 

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lunes, agosto 04, 2008

Inapetencia infantil

La mayor parte de los niños que rechazan comer tienen un apetito apropiado para su edad y su ritmo de crecimiento. A pesar de que la ingesta de alimentos varía de un día a otro y puede parecer que ellos no comen durante largos periodos de tiempo, su crecimiento y desarrollo suele ser normal. A esta edad, los niños necesitan menos calorías, ya que su crecimiento corporal es más lento, pero la preocupación de la familia puede dar lugar a actitudes de alimentación inapropiadas o a medidas disciplinarias que pueden agravar el rechazo por el alimento.

Inapetencia infantil

Con frecuencia, la razón por la cual los padres fuerzan a comer a sus hijos es que desconocen la disminución fisiológica del apetito que se da entre los dos y los cinco años. Durante estas edades, la mayor parte de los niños ganan entre 1 y 2 kilos por año. Este ritmo de crecimiento es sólo entre un 20% y un 30% de la que tienen durante su primer año de vida. Como consecuencia, y de manera espontánea, a esta edad tienen menores requerimientos nutricionales y menor apetito.

A estas edades, los niños están más interesados por el mundo que los rodea que por los alimentos. Al forzarles a comer un determinado alimento se puede conseguir que lo rehúse, quedar condicionado a rechazar la comida y, a partir de ese momento, que el acto de comer se convierta en algo incómodo y poco placentero. El rechazo a la alimentación también puede ser el resultado de una técnica de alimentación inapropiada: castigos, súplicas y sobornos.

Para los pequeños, la familia es el modelo ideal para el desarrollo de las preferencias y de los hábitos alimentario

Incluso una presión excesiva puede llevar al rechazo del alimento. Para los niños, la familia es el modelo ideal para el desarrollo de las preferencias y de los hábitos alimentarios. Si un miembro de la familia rechaza comer un determinado alimento, el niño imita su comportamiento. Ante todo, hay que tener presente que el acto de comer debe ser siempre agradable: el olor, la presentación, el sabor y la variedad de los alimentos, así como la compañía y la atmósfera emocional, que también son factores determinantes.

No obstante, atendiendo a las conclusiones de un estudio británico, la neofobia, es decir, la aversión o el miedo a probar nuevos alimentos, es una característica que se hereda en muchos casos. De manera que, aquellos adultos que en edad infantil desesperaron a sus padres a la hora de comer, tienen muchas probabilidades de tener hijos muy poco dispuestos a probar nuevos alimentos. La aversión a los nuevos alimentos, que probablemente en el pasado cumplía una función protectora para no correr el riesgo de envenenamiento, se ha convertido hoy en día en perniciosa y perjudicial porque empobrece la dieta de los más pequeños.

Falsa inapetencia

Es necesario diferenciar la inapetencia reciente de la habitual. La reciente es la que aparece cuando el niño sufre una enfermedad aguda, y lo más probable es que ésta desaparezca cuando se resuelve el cuadro. En estos casos no hay que obligar a comer al pequeño, sino ofrecerle abundante cantidad de líquidos y fraccionar las comidas en varias tomas, en cantidades pequeñas. La inapetencia habitual es la que se prolonga en el tiempo y puede ser falsa o verdadera.

La falsa inapetencia debemos sospecharla cuando el niño come muchas golosinas, toma zumos todo el día, abundante cantidad de leche, come a deshora, come dulces antes de las comidas y no acepta determinados tipos de alimentos como las verduras. El primer paso para el inicio de esta conducta negativa consiste en sustituir un alimento rechazado por otro de mayor agrado. Si el niño rechaza el primer plato por el segundo, se ha de condicionar la toma del segundo a una mínima cantidad del primero. A la hora de dar a probar nuevos alimentos y sabores, se ha de hacer de forma distendida, no con imposiciones fuertes, y sin perder los nervios.

Conviene negociar con el niño sobre la comida que rechaza. Se discutirá la cantidad mínima de cada plato que se debe comer y que sea el niño quien se sirva. De esta manera, se está favoreciendo su autonomía, independencia y responsabilidad en la elección. La verdadera inapetencia es aquélla que frecuentemente se presenta en un niño con un peso por debajo del normal para su edad, sin energías o desganado. Esta situación es generalmente sinónimo de enfermedad, y el médico es el encargado de realizar el diagnóstico y comenzar el tratamiento lo antes posible para que el niño pueda reiniciar una alimentación adecuada y recuperar su peso.

CONSEJOS PARA QUE EL NIÑO COMA

La mejor manera de estimular y animar al niño a comer es dándole ejemplo. Los niños imitan a los adultos que ven diariamente. Otra manera de dar buen ejemplo es reducir la oferta de golosinas a días concretos, y no permitir que el niño coma a deshoras, controlando qué es lo que come el niño fuera de casa. Una vez en casa, es importante mantener las cuatro o cinco comidas diarias: desayuno, comida, cena y almuerzo y merienda.

El hecho de tener en cuenta sus preferencias en cuanto a forma de preparación y variedad de los alimentos es de gran ayuda. Se puede aprovechar para ofrecer nuevos alimentos, en cantidades pequeñas y combinados con sus platos preferidos. La manera de estar durante la comida es muy importante, es parte de la educación alimentaria. El ambiente de las comidas se debe cuidar, evitando compaginar la comida con otras actividades y juegos. En ocasiones, los niños pueden estar cansados o sobre estimulados y, por lo tanto, no tener sensación de hambre ni deseos de comer.

http://www.consumer.es/


Enviado por: Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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