Salud Infantil - Pediatria *

miércoles, septiembre 10, 2008

Alimentación saludable ayuda al rendimiento de los niños en la escuela

Los neurotransmisores cerebrales funcionan mejor cuando la dieta es balanceada, equilibrada y sana, y favorece a que los chicos aprendan más

Las comidas saludables ayudan a que los chicos se concentren más en la escuela, favoreciendo el aprendizaje. Esta capacidad que poseen determinados alimentos estaría vinculada con la posibilidad de estimular los neurotransmisores cerebrales.

Ésta es la principal conclusión a la que arribaron los profesionales del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan en Estados Unidos que, liderados por la médica nutricionista Catherine Kraus, analizaron cuáles son los factores que deben considerarse a la hora de elegir alimentos saludables para los niños.

Para que puedan almorzar en la escuela, se recomienda enseñarles desde chicos qué alimentos elegir.

Desde hace algún tiempo se discute en nuestro país la puesta en marcha de una política sanitaria y de alimentación por la cual las escuelas estén obligadas a ofrecer a los chicos alimentos saludables, en lugar de las conocidas y calóricas golosinas.

Si bien en algunas instituciones esta modalidad se cumple pasando a ocupar un rol preponderante en los comedores y bares las ensaladas, las frutas y los sándwiches de verduras; en otros centros educativos la transformación aún no se ha cumplido del todo.

En el caso del estudio-informe, los investigadores estadounidenses se encargaron de asegurar que "lo más importante es que los padres se preocupen por los alimentos que sus hijos consumen pero que, además, les den el ejemplo optando ellos también por comidas más sanas y nutritivas".

"Es muy importante prestar atención a la alimentación pues la niñez es una etapa crucial en la cual tanto el organismo como el cerebro se están desarrollando y debemos darles 'combustible', principalmente con buenos alimentos. Pero la realidad es que los padres no pueden estar constantemente viendo qué comen y cuánta cantidad los chicos. Por eso hay que trabajar sobre la educación para ensañarles a cuidarse, ser inteligentes y adoptar hábitos moderados y saludables desde pequeños. Eso comienza cuando la familia se sienta a la mesa y ellos pueden ver que tanto su mamá como su papá comen lo mismo", señaló la doctora Kraus.

"Comer en familia es un excelente hábito que sirve no sólo para ver cuáles son los hábitos que están incorporando los chicos sino para ponerse al tanto de las cosas que comen en el colegio y la actividad física que están realizando. Dentro de este punto, cabe destacar que lo mejor sería apagar el televisor para favorece el diálogo y evitar distracciones", puntualizó el doctor Alberto Cormillot, médico especialista en nutrición, director del Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN).

Recomendaciones básicas

A fin de poder elaborar una rutina saludable, los responsables del Sistema de Salud de la mencionada universidad afirmaron que "lo primero que no puede faltar en un plan de alimentación es el desayuno. Está comprobado por diversas investigaciones que los chicos que se saltean el desayuno presentan un rendimiento escolar diferente a aquellos que se sientan aunque sea un rato y comen algo".

Entre los alimentos recomendados para la primera comida del día se cuentan los cereales, los panes, las frutas enteras (no jugos), los quesos, los yogures y la leche.

En cuanto al mediodía -dado que por lo general los chicos de primaria y secundaria hacen esa comida en el colegio- lo recomendable es recurrir a las viandas para evitar que compren en el restaurant, bar o buffet.

"Una buena opción es mandarles pescado, pollo y ensaladas como acompañamiento. Para tentarlos es ideal intercalar verduras de diferentes colores y tamaños. Lo mismo sucede con la fruta que puede ser un excelente postre. Es mejor elegir dos pequeñas y diferentes. En cuanto a las bebidas, es mejor optar siempre por las light o bien agua con o sin gas", enumeraron.

Con respecto a la cena, si los chicos comieron pollo, pescado o carne al mediodía, el equipo de la doctora Kraus sugirió optar por la pasta o las tartas a fin de equilibrar el consumo de proteínas con el de hidratos de carbono.

"En general es importante llevar adelante una dieta baja grasas saturas dado que éstas elevan los niveles de colesterol malo o LDL. Sin embargo, en la etapa que va de los 10 a los 17 años, no es la mejor opción pues las hormonas sexuales se generan en base a moléculas de colesterol con lo cual podría afectarse el desarrollo. Sabiendo estas cosas se pueden planificar e ir elaborando combinaciones diferentes para aprender a cuidar la salud desde pequeños", refirió el doctor Alfredo Lozada, médico cardiólogo.

"Cuando los chicos consumen alimentos de alto contenido calórico y que poseen mucho azúcar experimentan una especie de colapso que los hace sentirse cansados y 'pesados'. Eso va en detrimento del rendimiento escolar. Sobre todo si pensamos en aquellos que asisten a escuelas de doble escolaridad en las cuales durante la tarde tienen asignaturas para las que deben estar 'despiertos' y atentos. Eso, según el almuerzo que hayan tenido, puede resultar una misión imposible", consignó la doctora Kraus.

"Del mismo modo, la cena también afecta porque si el niño quedó satisfecho pero no se siente sobrecargado, podrá descansar mejor y más relajado, condición que favorece notablemente su rendimiento al día siguiente", concluyó la especialista.

Fuente: Pro-Salud News

http://www.infobae.com/


 

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lunes, septiembre 08, 2008

El dolor de espalda en los escolares se podría reducir mediante medidas sencillas

El dolor de espalda en los escolares se podría reducir mediante medidas sencillas como fomentar la actividad física, reducir el peso del material escolar, instalar taquillas o facilitar un mobiliario adecuado en las aulas

La presente campaña se basa en la edición y distribución de un nuevo monográfico del Tebeo de la Espalda, centrado en qué hacer para tener una espalda sana en el colegio

Madrid, 5 septiembre 2008 (mpg/AZprensa.com)

Estudios científicos realizados en distintos países reflejan que distintos aspectos de la vida escolar, como la práctica de deporte, el peso del material escolar, el método con el que se cargue y la duración de su transporte o el mobiliario a disposición de los alumnos son, entre otros, factores que influyen en el dolor de espalda de los escolares.

En España, a los 15 años, más del 50% de los niños y casi el 70% de las niñas ya lo ha padecido alguna vez en su vida. Y padecer dolor de espalda en la infancia aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica al ser adulto.

Por ello, la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs se unen un año más para lanzar una campaña de educación sanitaria destinada a reducir los problemas de espalda entre la población escolar.

Como explica el presidente del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), el doctor Isacio Siguero, el inicio de la campaña “coincide con el comienzo del curso académico, ya que estas fechas son claves para tomar concienciación sobre el problema”. Y es que como recuerda el doctor Siguero, “en este período aumenta el riesgo de padecer dolencias de espalda debido a factores asociados a la actividad escolar”.

En este sentido, el doctor Francisco M. Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs, subraya que estudios científicos han demostrado que conocer las medidas de prevención reduce el riesgo de sufrir dolores de espalda y, si se padecen, disminuye el grado de incapacidad que causan. De ahí el interés y la relevancia de la campaña, y la conveniencia de dirigirla a los escolares.

Cómo prevenir el dolor de espalda en el colegio

La medida más relevante para prevenir los dolores de espalda en el futuro es la práctica de ejercicio físico en la infancia

“De hecho –enfatiza el doctor Kovacs- la actividad física es indispensable y necesaria para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva. Además, realizar ejercicio físico de manera periódica reduce el riesgo de padecer dolencias de la espalda y, aumenta la probabilidad de que, si aparece dolor, éste sea de corta duración e influya menos en la actividad cotidiana y la calidad de vida”.

Sin embargo, la práctica de deporte a nivel competitivo puede aumentar el riesgo de que el dolor aparezca y se convierta en crónico. Para reducir este riesgo, es preciso seguir estrictamente las pautas del entrenador y, cuando está indicado, realizar ejercicios compensatorios. También conviene siempre calentar antes de empezar la actividad y estirar los músculos al terminar. Pero el deporte sólo puede causar problemas cuando se realiza a nivel competitivo, en un contexto en el que ganar es más importante que realizar una actividad saludable, y si el entrenamiento es inadecuado y se repite con mucha intensidad. Por eso, ese riesgo sólo afecta a una minoría de deportistas, y no tiene que convertirse en una excusa para no hacer deporte.

Asimismo, el transporte de un peso excesivo en las carteras y mochilas también constituye otro de los factores asociados a sufrir dolor de espalda, especialmente cuando el transporte dura más tiempo. De hecho, estudios internacionales demuestran que el dolor de espalda es menos frecuente entre los escolares que disponen de taquillas en sus colegios, al permitirles transportar menos peso y con menos frecuencia, y entre aquellos que están en mejor estado físico, pues una mayor y más entrenada musculatura reduce la influencia negativa del excesivo peso de la mochila. Eso recalca de nuevo la importancia del ejercicio físico.

En la actualidad, se estima que aproximadamente un tercio de los escolares transportan una carga superior al 10% de su peso, que es el límite recomendado por los expertos para los adultos.

Por último, cabe señalar la importancia de un adecuado mobiliario escolar. “Las sillas y pupitres deben ser de altura regulable de modo que se ajusten a la talla de los escolares para que les permita cumplir las normas de higiene postural, como sentarse lo más atrás posible en la silla con la espalda recta y los codos apoyados. Es evidente que no todos los niños crecen al mismo ritmo y, sin embargo, en la mayoría de las aulas el mobiliario escolar es idéntico e inadaptable, lo que les obliga a adoptar posturas inadecuadas”, afirma.

Prevención temprana para evitar enfermedades futuras

Para el presidente del CGCOM “hay que insistir, de nuevo, en potenciar políticas de educación y prevención entre los niños españoles con el fin de intentar crear hábitos saludables que eviten enfermedades futuras”.

Precisamente, con el objetivo de ofrecer a los escolares las medidas que contribuyen a prevenir el dolor de espalda, la presente campaña se basa en la edición y distribución de un nuevo monográfico del Tebeo de la Espalda, sobre qué hacer para tener una espalda sana en el colegio.

A través del personaje del doctor Espalda y mediante viñetas atractivas y de fácil comprensión, se facilita a los menores los conocimientos fundamentales para la salud de su espalda y la prevención de sus afecciones. Dirigido a escolares de entre 6 y 10 años -dado que para prevenir estas afecciones es necesario educar a edades tempranas sobre los hábitos adecuados para la salud de la espalda- el cómic ha sido diseñado y dibujado por el ilustrador Adolfo Arranz.

En el contexto de esta Campaña la Fundación Kovacs, propietaria de los derechos de copia del tebeo, ha ofrecido gratuitamente un año más a todas las Consejerías de Sanidad y Educación la posibilidad de imprimirlo y distribuirlo entre los escolares de 6 y 10 años durante el curso académico 2008/ 2009.

Mejorar la salud de la espalda mediante juegos

Además, este año con el fin de reforzar los mensajes y facilitar su acceso a los pequeños, se ha creado una Zona Infantil específica en la página web de referencia internacional en el ámbito de la espalda y sus dolencias (www.espalda.org), desde la que también se puede descargar gratuitamente el Tebeo de la Espalda, tanto en castellano, como en su versión en inglés.

En esta zona, de una forma divertida y a través de los personajes del tebeo, se invita a los niños a aprender cómo cuidar su espalda mediante juegos interactivos: puzzles, figuras para colorear, juegos de memoria, o práctica de un test de verdadero y falso para ayudar a fijar los conocimientos adquiridos por el niño, entre otros contenidos.

Con esta campaña, ambas entidades esperan superar el éxito de las ediciones anteriores, en las que han participado diversas Comunidades Autónomas, se han distribuido más de 158.000 ejemplares del Tebeo y se han realizado cerca de 90.000 visitas de la versión digital.

El apoyo de la OMC a esta campaña se enmarca dentro de la política de acercamiento e implicación de la institución con la sociedad y con la salud y bienestar de la misma.

http://www.azprensa.com/

 

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sábado, septiembre 06, 2008

Tranquilidad y rutina, el mejor remedio contra las pesadillas infantiles

Los trastornos del sueño en la infancia son tan comunes que la mayoría de niños los padece durante algún momento de su desarrollo, si bien cuando aparecen suelen alarmar a los padres

Aparición de monstruos, pánico por quedarse solos en determinadas situaciones, obsesión por perderse de sus padres... Durante la noche, es común que los más pequeños sufran de terrores nocturnos y pesadillas. Este trastorno no se traduce en problemas específicos para el desarrollo infantil ni en un riesgo para la salud, aunque si se mantienen a lo largo del tiempo se recomienda consultar el caso con un profesional para que evalúe si hay algún problema emocional o físico que tratar. En concreto, las edades más propensas a sufrir este tipo de alteración del sueño se sitúan entre los tres y seis años, aunque también pueden aparecer más tarde, en la preadolescencia y adolescencia, sobre todo las pesadillas.

Las pesadillas

Son escenas que generan una carga emocional negativa, de forma especial en el último tercio del sueño, durante la denominada fase REM, una etapa más cercana al sueño poco profundo, razón por la que los sueños se recuerdan con más facilidad.

Debido al contenido angustioso que caracteriza una pesadilla, es normal que aparezcan síntomas asociados como transpiración, respiración agitada, llanto e, incluso, gritos. Una situación que puede alarmar a los padres, pero que no deja de ser un episodio pasajero que no supone ningún problema. Los pequeños se despiertan con facilidad y recuerdan las escenas que han causado los síntomas de angustia. Si son capaces de describir lo que han soñado y lo que les ha provocado miedo, querrá decir que el sueño no era muy profundo. Es entonces cuando puede afirmarse que se trata de una pesadilla y no de un terror nocturno.

Las pesadillas en niños pueden estar propiciadas por una gran variedad de causas, pero las más comunes son las siguientes:

  • Inseguridad.
  • Preocupación excesiva.
  • Presencia de ansiedad.
  • Ambiente familiar tenso.
  • Enfermedades o dolor.
  • Amenazas del entorno.
  • Escenas de televisión violentas.
  • Alguna experiencia negativa.

Los terrores nocturnos

Son más comunes en edades preescolares y, al contrario de lo que sucede con las pesadillas, no son sueños que se puedan recordar. Por tanto, no se viven escenas angustiantes que el menor tema y pueda describir. Los terrores nocturnos se producen en las primeras fases del sueño y estarían provocados por una dificultad en la transición de etapas de sueño profundo a etapas de sueño más superficial. Por esta razón, el niño no podrá reconocer escenas ni recordar el motivo que le ha llevado a sufrir tal trastorno. Es más, durante el terror nocturno los niños siguen dormidos, aunque mantengan los ojos abiertos y griten o sollocen mientras se levantan o corren por la casa. Los padres suelen alarmarse con facilidad ante esta situación, más aún cuando observan que su hijo no es consciente de lo que ocurre y no reacciona a sus intentos de calmarlo.

Ante situaciones como esta es importante no despertar al menor de manera súbita, sino esperar a que finalice el episodio para acompañarlo a la cama de forma pausada. Hay ser conscientes de que en los terrores nocturnos no se han determinado unas causas claras que los justifiquen, como el carácter, la personalidad del niño, o el entorno, a diferencia de lo que sucede con las pesadillas.

Cómo prevenirlos

Las medidas para prevenir cualquier trastorno del sueño durante la infancia precisan del seguimiento de unas pautas familiares estables. Para ello, es importante crear una situación lo más tranquila posible previa al sueño para que los niveles de activación sean más bajos. A los niños les gusta lo previsible porque les aporta seguridad y estabilidad. Por tanto, se deberán cumplir unos horarios pautados.

Los padres y madres deben acordar una hora adecuada para irse a dormir y no se admitirán discusiones ni negociaciones que generen alteraciones innecesarias. Sólo con cumplir unos días consecutivos el horario establecido el pequeño ya no rechistará y se encontrará a gusto. Además, es importante crear una rutina previa y estable antes de meterse en la cama con el fin de evitar estímulos que causen en el menor un exceso de actividad, como juegos movidos, discusiones o películas violentas. Es muy importante que los padres traten de rebajar 15 ó 20 minutos antes de que el pequeño se acueste su nivel de activación a través de la rutina instaurada. Despedirse dando las buenas noches a los demás, elegir un juguete o muñeco para pasar la noche, bajar la luz de la habitación o pasar cinco minutos a su lado en la cama hablando de forma relajada son pautas sencillas y generales que fomentan la tranquilidad y favorecen un mejor descanso durante toda la noche.

Indicadores para diferenciar pesadillas y terrores nocturnos:

Pesadillas:

  • Son sueños con escenas que causan miedo y angustia.
  • Los síntomas se identifican con la ansiedad (sudoración, respiración agitada y llanto).
  • El despertar es completo.
  • El niño puede hablar sobre las escenas vividas.
  • El trastorno tiene lugar durante la madrugada.
  • El pequeño está consciente y puede ir en busca de sus padres.
  • Los padres pueden calmarlo mediante el diálogo.
  • La alteración emocional y el recuerdo del episodio perturbador son inconvenientes para que concilie de nuevo el sueño.
  • Este trastorno se puede sufrir también en la preadolescencia, adolescencia y etapa adulta.

Terrores nocturnos:

  • No son sueños que se puedan identificar, ya que nunca se recuerda lo ocurrido.
  • Pueden mostrarse síntomas de angustia y temor pero sin consciencia.
  • Aunque los ojos pueden estar abiertos, el niño sigue dormido.
  • No hay reacción a las palabras de los padres.
  • Pueden darse comportamientos motores como levantarse de la cama y corretear por la casa gritando o balbuceando.
  • El despertar es parcial al cabo de unos minutos.
  • Se dan durante el primer tercio de la noche, cuando el sueño es muy profundo.
  • Se pueden incrementar las reacciones de angustia a los intentos de despertar el niño o al intentar inmovilizarlo.
  • Lo habitual es que se duerman con facilidad después del episodio.


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