Archive for August, 2011

Ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario

Written by salud infantil on Wednesday, August 24th, 2011 in Pediatria.

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Ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario

Escuchar el mismo cuento de manera repetida es muy útil para el desarrollo emocional e intelectual de los más pequeños

Niños que piden a sus progenitores que les lean una y otra vez el mismo cuento o que les piden que les pongan una y otra vez la misma película… Aunque suene a aburrimiento y pueda ser agotador para los padres, lo cierto es que la repetición es un excelente ejercicio que les ayuda en su aprendizaje. Según un reciente estudio, escuchar o ver la misma historia una y otra vez favorece que los niños amplíen su vocabulario y fortalezcan la memoria, entre otros beneficios.

Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ

Contar cuentos a los más pequeños, además de entretenerles, les ayuda a su desarrollo. No son pocas las virtudes que se les atribuyen: estimulan las capacidades de comprensión y las habilidades comunicativas, potencian la imaginación además de ser una excelente oportunidad para que los niños adquieran el placer de la lectura. Pero parece que esto no es todo. Un estudio reciente de la Universidad de Sussex (Reino Unido) concluye que la repetición de la lectura de los relatos infantiles permite que los niños aceleren el aprendizaje del vocabulario.

A vueltas con el mismo cuento

Para realizar el experimento, se dividió a varios niños de tres años en dos grupos. La tarea de los niños consistía en aprender palabras nuevas. Estas palabras eran inexistentes (por ejemplo, “sprock”, una palabra inventada y que en el experimento se empleó para referirse a una herramienta para mezclar comida). Durante la semana que duró el estudio, los niños de un grupo escucharon tres historias infantiles distintas con las palabras inventadas. Mientras que el otro grupo escuchó siempre la misma narración con las palabras inventadas.

Los resultados mostraron que los niños que habían escuchado siempre el mismo relato recordaban mejor las nuevas palabras que los niños del otro grupo. Así, parece que la repetición del mismo cuento es un factor clave para que los niños mejoren y amplíen su vocabulario. Otras investigaciones han señalado la importancia de que los niños escuchen varias veces la misma historia o vean la misma película, porque les aporta nueva y valiosa información al pequeño sobre las relaciones personales o el funcionamiento de la sociedad. Y, según los especialistas, es normal que no pueda absorber todo ese conocimiento de una sola vez y que necesiten repetir.

Asimismo, es habitual que los pequeños jueguen a lo que han visto en la película o escuchado o leído de un cuento. Esa es su manera de simbolizar, de vivir las informaciones que recibe. En este proceso tan importante para su desarrollo emocional e intelectual, el niño aprenderá lo necesario para vivir esa realidad, ya sean nombres de objetos, normas sociales o hábitos.

Otros beneficios de los cuentos

Las narraciones infantiles aportan otros beneficios a los más pequeños además de ayudarles a mejorar su vocabulario. También son una excelente puerta de entrada para que descubran el placer de la lectura. Para ello, deben ser, además de educativos, entretenidos. Contar historias es una de las mejores actividades que pueden compartir los padres con sus hijos porque, cuando se cuentan con emoción y cariño, se establece un nexo especial.

Por otro lado, escucharlos ayuda a trasmitir valores y a desarrollar su capacidad reflexiva, ya que deben pensar sobre lo que les pasa a los personajes y, además, establecen conexiones con lo que ellos, o personas cercanas, viven. De la misma manera, escuchar los mismos relatos varias veces es una excelente gimnasia para fortalecer la memoria.

CÓMO LEER UN CUENTO A UN NIÑO

  • Cualquier momento es bueno: parece casi obligado leer un cuento cuando el niño se va a la cama, pero no tiene por qué ser este el único momento del día.
  • Es muy importante que el niño tenga un rol activo mientras escuchan. Hay que hacerles preguntas para que estén bien conectados con lo que se les cuenta. Es conveniente interrogarles si algún elemento de lo historia o algo que le pasa a algún personaje, les recuerda a ellos o a un amigo suyo.
  • Si el libro tiene imágenes es aconsejable hacerle preguntas sobre estas, para que las describa con el máximo detalle.
  • Las preguntas sobre las imágenes del cuento o sobre la propia historia no deben ser de respuesta dicotómica (sí o no). Si se realizan cuestiones abiertas el niño podrá trabajar su vocabulario.
  • No es necesario ser un buen actor, pero leer un cuento exige meterse en la piel de, por lo menos, algunos de los personajes que aparecen. No es muy divertido para el oyente utilizar el mismo tono monocorde de voz cuando habla un personaje malvado que cuando habla una princesa desvalida.
  • Leer el relato sin miedo a las preguntas, no hay que temer preguntar a los niños sobre lo que sienten los personajes. Así, se les ayuda a proyectar sus sentimientos.

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El contacto con la naturaleza disminuye el estrés en los niños

Written by salud infantil on Thursday, August 4th, 2011 in Pediatria.

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El contacto con la naturaleza disminuye el estrés en los niños

La cercanía de la naturaleza protege de manera especial a los niños que son más vulnerables al estrés

No solo los adultos sufren estrés; los niños tampoco están exentos de este trastorno. La imposibilidad de dar una respuesta adecuada a las exigencias diarias provoca también en los más pequeños estados de ansiedad. No obstante, un reciente estudio asegura que vivir y estudiar en entornos naturales es un factor protector de este estado en los niños. Numerosas investigaciones señalan que el contacto con la naturaleza mejora el rendimiento cognitivo y ayuda al desarrollo personal de los más pequeños.

Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ

Un buen paseo por el campo, una mañana en una playa tranquila o una estimulante excursión por la montaña son un excelente antídoto para que los niños sufran menos tensión (provocada por situaciones agobiantes que, a menudo, causan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos). Disfrutar de la cercanía de la naturaleza permite rebajar el nivel de estrés en la población infantil, según una investigación llevada a cabo por José Antonio Corraliza, sociólogo y catedrático de Psicología, y Silvia Collado, psicóloga, ambos de la Universidad Autónoma de Madrid.

Colegios cercanos a la naturaleza

Para realizar este trabajo, los autores evaluaron diversos colegios de la ciudad de Cuenca con una Escala de Observación de Naturaleza Cercana, que permite evaluar de forma objetiva la naturaleza cercana a los niños en el entorno de su vivienda, en el entorno escolar y en su día a día. De este modo, seleccionaron cuatro colegios: un colegio con naturaleza cercana muy alta, un colegio con naturaleza cercana alta, un colegio con naturaleza cercana media y un colegio con naturaleza cercana baja.

Los investigadores seleccionaron a un grupo de 172 niños, de edades comprendidas entre los 10 y los 13 años. Después, analizaron, mediante la Escala de Estrés Percibido de M.C. Martorell, el nivel de estrés de los niños y su relación con la cercanía de la naturaleza. Para evaluarlo, eligieron cinco situaciones que suelen ser estresantes en los más pequeños: no pasar suficiente tiempo con los progenitores, no tener suficiente dinero para gastar en lo que se quiere, no tener tiempo para hacer los deberes, que los padres discutan delante de ellos y no tener nada que hacer.

Quienes mostraban más estrés eran quienes acudían al colegio con una naturaleza cercana baja, mientras que quienes mostraban menos tensión eran los alumnos del colegio con una naturaleza cercana muy alta. Es decir, cuanto más naturaleza hay, menor nivel de estrés se detecta en los niños. Otro de los datos destacables del citado estudio es que la cercanía de la naturaleza es un factor muy importante en los niños que son más vulnerables.

Naturaleza beneficiosa

Numerosas investigaciones han señalado que vivir lejos de la naturaleza tiene consecuencias negativas para la salud mental y física. Es lo que se conoce como “síndrome de déficit de la naturaleza”. La ausencia o la escasa presencia de naturaleza afecta el rendimiento cognitivo de los niños. Disfrutar de la cercanía de la naturaleza hace sentirse más libres y los diagnosticados de déficit de atención crónico mejoran de sus síntomas.

Según el psicólogo y pedagogo estadounidense William Crain, los niños que pasan suficiente tiempo en plena naturaleza desarrollan más sentimientos positivos hacia otras personas, se sienten en mayor armonía con el mundo y están más relajados.

Cerebro, tensión y ciudad

Las consecuencias negativas de vivir o estudiar lejos de la naturaleza no afectan solo a la población infantil. Según un reciente estudio publicado en la revista “Nature”, científicos alemanes y canadienses han identificado un patrón de activación cerebral ante estados de tensión que únicamente se encuentran en las personas que viven en las grandes ciudades.

El estrés es uno de los más importantes factores que precipitan el desarrollo de trastornos como la ansiedad, la depresión e, incluso, la esquizofrenia. No obstante, esto no es todo. Es conocido que, además de contribuir al surgimiento de desórdenes mentales, hay muchas patologías que se agravan o aceleran a consecuencia de mantener un estado de tensión permanente. Diversas investigaciones documentan la incidencia de disfunciones cardíacas, digestivas, circulatorias y hormonales.

A pesar de que los autores de este estudio admiten que las hormonas sufren una transformación como consecuencia de la vida en la ciudad, reconocen también que han encontrado una relación entre vivir en un ambiente urbano y alto grado de estrés, pero no una asociación causa-efecto.

BIOFILIA O LA PASIÓN POR TODO SER VIVIENTE

“Biofilia” (“Biophilia”, en inglés) es un libro del biólogo estadounidense Edward Osborne Wilson, en el que habla, precisamente, de qué significa este término: “La afiliación emocional innata de los seres humanos hacia otros organismos vivos”. La teoría de Wilson es que los seres humanos sienten un estrecho vínculo con la naturaleza, ya que se vive en pleno contacto con ella como especie durante miles y miles de años. Wilson tomó este concepto del psicoanalista Erich Fromm, que la definió como “la pasión por todo lo viviente”. Según Wilson, los seres humanos evolucionan en ambientes naturales ricos en biodiversidad y todavía se tiene esa afinidad por estos entornos. Y, parece obvio, que las ciudades son el mejor lugar para reprimir esa biofilia.

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