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Dolor crónico infantil

Written by post on Tuesday, September 7th, 2010 in Pediatria.

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Dolor crónico infantil

Padecer este malestar en etapas infantiles y adolescentes supone un factor de riesgo de incapacidad y dolor crónico en la edad adulta

El dolor crónico en la infancia es uno de los principales motivos de consulta médica en los países desarrollados y que más afecta a la calidad de vida de los pequeños. Lo sufre casi un tercio de la población infantil. Millones de niños padecen dolor crónico, ya sea por patologías no filiadas o por enfermedades identificadas. Los especialistas apuntan que este padecimiento en los más pequeños es un problema olvidado por la propia comunidad médica y recuerdan que, además del coste económico que suponen, son un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir discapacidad y dolor crónico en la edad adulta.

* Autor: Por MONTSE ARBOIX
* Fecha de publicación: 5 de septiembre de 2010

El dolor crónico se considera como tal cuando persiste más allá de tres meses, aunque algunos especialistas ponen el límite a partir de medio año, y no se resuelve de manera satisfactoria con tratamientos convencionales, como la cirugía, fármacos, reposo o fisioterapia. Cuando se llega a esta falta de control, el dolor deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad. Así como el dolor agudo es una señal precisa de que algo sucede en el organismo, su forma crónica pierde este valor biológico, para afectar a todos los ámbitos de la vida del niño o adolescente y a su entorno. Los especialistas aseguran que éste es su principal problema: altera en gran medida la calidad de vida.

Cronicidad en los más pequeños

Los datos disponibles de investigaciones recientes aseguran que el dolor crónico infantil más habitual es la cefalea, el dolor en extremidades (brazos y piernas) y el dolor abdominal, sin distinciones de edad y país. Además, se tiende a no creer a los niños cuando se quejan de forma constante y repetitiva. Incluso, hasta hace poco, la literatura científica pediátrica aseguraba que en estas edades no se sufría dolor crónico y faltaba un plan general de acción que aborde de forma eficaz este malestar.

Esta opinión sigue vigente entre la mayoría de los ciudadanos pese a que, si bien numerosas dolencias se solucionan de manera satisfactoria con el paso del tiempo, en una gran proporción no ocurre así. Es en estos casos cuando es preciso un tratamiento temprano para evitar males mayores.

Detección y tratamiento

Clarificar la frecuencia y duración del dolor es primordial para su diagnóstico, pero según los expertos, no se dispone de los recursos adecuados para hacerle frente. No hay suficientes unidades especializadas  para tratar el dolor en niños y adolescentes, donde se aporten herramientas para que tanto los pequeños como sus familias puedan entender la enfermedad y qué agrava o alivia la intensidad del dolor. Esto les ayudaría a vivir su situación sin perturbarles en gran medida su esfera emocional y social, es decir, podrían afrontar la experiencia de la mejor manera posible y con una interferencia mínima en su calidad de vida.

En España hay 127 unidades de dolor para adultos. Sin embargo, para tratar a los niños, sólo hay dos en Madrid y una, todavía en creación, en Barcelona.

Para los progenitores, ésta supone una experiencia dura. Deben ver cómo su hijo sufre y que los recursos y especialistas en dolor infantil son escasos. De la misma manera, padecer dolor crónico mal controlado en etapas infantiles y adolescentes supone un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir incapacidad y dolor crónico en la edad adulta, según concluía un estudio en 2007 realizado en la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) y publicado en ‘Arthritis and Rheumatism’.

Si no se resuelve, además del sufrimiento de los afectados y sus familias, este tipo de dolor será un coste económico enorme en el futuro. En la actualidad, el dolor crónico en España supone un gasto de entre 13.000 y 16.000 millones de euros anuales. De la misma manera, en Reino Unido, el dolor no controlado en adolescentes supone alrededor de 9.000 euros por afectado.

Datos del dolor crónico

El dolor crónico es un problema de salud pública en todo el mundo. Debe tratarse con un enfoque integral mediante un gran abanico de posibilidades combinables entre sí: fármacos, terapias, técnicas de relajación, ejercicio físico, estimulaciones eléctricas, entre otros. Según los expertos, su manejo debe ser multidisciplinario e incluir soporte psicológico y, en ocasiones, psiquiátrico.

No obstante, una de las quejas más habituales de los usuarios de las instituciones públicas de salud es el incorrecto manejo del dolor, aunque los datos disponibles estiman que con un tratamiento adecuado se resolvería el 90% de los casos. Esto comporta deterioro de la condición física, devaluación de la calidad de vida del enfermo y, en pacientes ingresados, alarga la estancia hospitalaria y provoca reingresos constantes. Entre las causas que provocan un manejo poco eficaz de esta dolencia, destaca el conocimiento deficiente sobre su tratamiento, una valoración insuficiente de su intensidad, temor a la adicción a determinados medicamentos (según datos de la Sociedad Española del Dolor, sólo el 14% de los enfermos españoles con dolor crónico recibe opioides, debido a su mala imagen o por reparos éticos) y sus efectos adversos (el 47% de las personas con dolor crónico no toma ninguno por temor a sus consecuencias).

Una investigación reciente realizada con más de 1.000 pacientes y 600 médicos de atención primaria de distintos países señala que el 63% de las personas con dolor crónico admiten tener confusión sobre cuál es el medicamento más adecuado para su dolencia y cuáles deberían evitar. Menos de la mitad acude de nuevo al médico si tras 10 días el tratamiento no les ha dado buen resultado: la mayoría toma dosis mayores o agregan otro fármaco distinto al tratamiento prescrito.

INFANCIA CON PROBLEMAS, ADULTOS CON DOLOR

Los niños con mala conducta tienen más posibilidades de sufrir dolor de manera crónica en la edad adulta. Así concluye un estudio realizado por la misma Universidad de Aberdeen (Reino Unido) con más de 18.500 niños, y que se ha publicado recientemente en “Reumatology”. Anteriores investigaciones ya apuntaban que sucesos traumáticos, como enfermedades graves, separación de la madre o accidentes de tráfico, están relacionados con más dolor en la etapa adulta, aunque nunca se había relacionado el mal comportamiento.

Con un seguimiento que ha abarcado un periodo superior a 40 años, se ha demostrado que los niños con problemas de comportamiento persistente tenían el doble de posibilidades de desarrollar dolor crónico a partir de los 45 años. No obstante, no sólo es determinante la mala conducta con los problemas físicos posteriores, sino que otros problemas como depresión, ansiedad, abuso de tóxicos o ideas suicidas también se asocian al dolor crónico.

En general, las experiencias que provocan estrés emocional son las mismas que podrían tener un impacto mayor en el sistema endocrino responsable de los problemas de comportamiento, el dolor crónico y trastornos mentales. Sin embargo, los científicos reconocen que, a pesar de que el estudio ayuda a entender que determinados factores en la infancia desembocan en problemas de salud en la adultez, hacen falta más análisis para descubrir las causas últimas de esta relación para poder identificar a los individuos de riesgo y desarrollar programas de prevención.

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Muchas niñas comienzan ahora la pubertad a los 7 y 8 años

Written by post on Wednesday, August 11th, 2010 in Pediatria.

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Un estudio halla que la tasa de aparición temprana se ha duplicado en las niñas blancas de 7 años

Por Jenifer Goodwin
Reportera de Healthday

LUNES, 9 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — El inicio de la pubertad sigue descendiendo entre las niñas estadounidenses, pues para muchas niñas de apenas 7 y 8 años comienzan el desarrollo de los senos, de acuerdo con una investigación reciente.

Las tasas crecientes de obesidad infantil, asociadas desde hace tiempo con el desarrollo sexual prematuro, podrían ser las culpables, señalan los expertos.

En el estudio, más de 1,200 niñas de 6 a 8 años de Cincinnati, el Este de Harlem en Nueva York y San Francisco fueron examinadas en dos ocasiones entre 2004 y 2008 por dos médicas pediatras o enfermeras profesionales diferentes para palpar la presencia de tejido mamario.

“Queríamos tener cuidado de no confundir los depósitos de grasa con tejido mamario real”, explicó el Dr. Frank Biro, autor del estudio y director de medicina del adolescente del Hospital Infantil de Cincinnati.

Entre las de siete años de edad, alrededor de 10.4 por ciento de las niñas blancas, 23.4 por ciento de las niñas negras y casi 15 por ciento de las niñas hispanas habían empezado a desarrollar senos, según informa equipo en la edición de septiembre de Pediatrics. Entre las de 8 años de edad, 18.3 por ciento de las niñas blancas, alrededor de 43 por ciento de las niñas negras y poco menos de 31 por ciento de las niñas hispanas mostraron evidencia de desarrollo de los senos.

Estas cifras sugieren un incremento en el inicio temprano de la pubertad en comparación con estudios similares realizados con anterioridad.

Las niñas blancas de 7 años, sobre todo, muestran una tasa dos veces mayor desde hace una década, señaló Biro. Un estudio encontró que casi el 5 por ciento de las niñas blancas de 7 años y el 10.5 por ciento de las de ocho años mostraban un desarrollo de los senos.

En cuanto a las niñas negras, la tasa de desarrollo de los senos de ese estudio fue de 15.4 por ciento para las de 7 años y de 36.6 por ciento para las de 8.

Estos datos no incluyeron información sobre las niñas hispanas.

Los expertos consideran que los hallazgos son alarmantes. En cuanto a la salud femenina, la pubertad temprana, así como tener poca edad al momento de la menarquia o primera menstruación, se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama durante toda la vida, señaló Biro.

Además, el desarrollo precoz se asocia con presiones psicológicas y sociales para lo que las niñas no están adecuadamente preparadas, incluidas propuestas sexuales de niños mayores y hombres, señaló la Dra. Marcia Herman-Giddens, profesora adjunta de salud pública en la Universidad del Carolina del Norte en Chapel Hill.

Las niñas podrían parecer mayores a su edad, pero mentalmente, son como las otras niñas de 7 y 8 años, señaló Herman-Giddens, que dirigió el estudio anterior.

“Realmente se pierden una buena parte de su infancia”, apuntó. Cuando mi estudio fue publicado, recibí muchas cartas y correos electrónicos conmovedores de mujeres jóvenes que habían tenido una pubertad precoz y hablaban sobre lo horrible que era tener niños mayores y hombres jóvenes detrás y de sentimientos sexuales que no entendían”.

¿Qué es lo que impulsa el desarrollo precoz de la pubertad? El aumento de peso a una edad temprana parece ser uno de los principales culpables, explicó Biro. Las niñas que experimentaban un desarrollo precoz de los senos tendían a tener un mayor índice de masa corporal (IMC) que las que no lo tenían. Aunque todavía se desconoce mucho acerca de cómo un IMC alto adelanta la pubertad, las células de grasa producen leptina, una hormona implicada en el inicio de la maduración puberal, señaló Biro.

Biro y sus colegas también están realizando análisis de sangre y de orina a las niñas para determinar si la exposición ambiental a productos químicos podría estar contribuyendo, pero los resultados aún no se han completado.

Y aun si se encuentra que las exposiciones ambientales tienen que ver, la asociación entre el exceso de peso y la aparición precoz de la pubertad es muy intensa, destacó Biro.

“Las niñas que entran en la pubertad antes tienen un IMC más alto que las que lo hacen más tarde. Los estudios han demostrado que normalmente suelen tener un IMC más alto durante toda su vida”, dijo Biro.

Si una niña muestra las primeras señales de la pubertad, los expertos recomiendan la evaluación de un pediatra o endocrinólogo para descartar problemas médicos.

Los padres y los pediatras también pueden ayudar a las niñas a tener un peso saludable mediante una nutrición adecuada y ejercicio, señaló Herman-Giddens.

A pesar de estas medidas, algunas niñas simplemente estar predispuestas a desarrollarse antes que otras y esto es perfectamente normal, apuntaron los expertos. Y aunque el desarrollo precoz presenta riesgos para las niñas, los padres pueden ayudar si hablan con sus hijas, destacó Herman-Giddens.

“Sea lo que sea que hagan, los padres simplemente no pueden ignorar esta realidad”, apuntó. “Las mujeres me informaron que sus padres se cerraron por completo y que no sabían qué hacer frente a esta situación ni cómo ayudarlas. Esto es algo muy duro para una niña. Los padres tienen que hacer saber a las niñas que son normales y que simplemente han tenido un desarrollo temprano”.

Otro estudio publicado en The Lancet, y dirigido por Mildred Maisonet de la Universidad Emory de Atlanta, examinó las historias de 4,000 mujeres británicas de entre 8 y 14 años. Su equipo encontró que las niñas cuyas madres tuvieron la menarquia antes de los 12, que fumaron durante el embarazo o que eran hijas primogénitas eran más propensas a tener un inicio temprano de la pubertad en comparación con otras chicas.

Las hijas de madres obesas eran también más propensas a tener sobrepeso y a mostrar un desarrollo de los senos a una edad temprana, según el estudio. El peso o el tamaño al nacer no influyó en la edad de inicio de la pubertad, sin embargo, un rápido aumento del IMC durante la infancia se asoció con la aparición temprana de la pubertad.

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Investigadores señalan que el consultorio dental es un buen lugar para educar sobre nutrición infantil

MARTES, 22 de junio (HealthDay News/DrTango) — La obesidad y un mayor consumo de bebidas azucaradas parecen estar relacionadas con las crecientes tasas de caries en niños muy pequeños, según encuentra un estudio estadounidense.

Los investigadores analizaron a 65 niños de dos a cinco años que recibieron tratamiento para caries en dientes de leche y encontraron que cerca del 28 por ciento de esos niños tenían un índice de masa corporal que indicaba que tenían sobrepeso o que eran obesos.

Ese índice es 5 por ciento más alto que la media nacional estimada de sobrepeso u obesidad infantiles, explicaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la Universidad de Buffalo, en Nueva York.

Los investigadores también encontraron que cerca del 71 por ciento de los niños tenían una ingesta calórica diaria superior a la normal de 1,200 calorías para su grupo de edad.

Se tenía previsto presentar los hallazgos preliminares el martes en la reunión anual de la Endocrine Society en San Diego.

“Nuestra hipótesis es que las malas opciones alimenticias podrían relacionar la obesidad y la caries dental en niños pequeños, pero hay muy pocos datos publicados sobre la asociación de estos dos problemas de salud”, dijo la primera autora del estudio, la Dra. Kathleen Bethin, profesora asociada de pediatría en la Universidad de Buffalo y directora de endocrinología pediátrica y del programa de becas de investigación en diabetes del Hospital de Mujeres y Niños de Buffalo, en el comunicado de prensa.

“El punto principal de nuestros hallazgos es que la mala nutrición podría relacionar la obesidad con la caries dental. Por tanto, el consultorio dental. . . podría ser un lugar ideal para educar a las familias sobre nutrición y los riesgos de obesidad y caries dental”, aseguró Bethin.

Agregó que no había “ninguna diferencia entre el total de calorías consumidas entre los niños con sobrepeso y sanos, así que el problema no es comer en exceso, de por sí, sino hacer las elecciones correctas”.

Se calcula que entre el 5 y 10 por ciento de los niños pequeños estadounidenses tienen caries en la primera infancia y que la obesidad infantil se ha triplicado en las últimas tres décadas, afectando a cerca de uno de cada cinco niños en 2008, de acuerdo con Healthy People 2010.

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Según un estudio, los niños de familias pobres y bilingües necesitan respaldo adicional

VIERNES, 18 de junio (HealthDay News/DrTango) — Los niños bilingües de familias pobres están en mayor riesgo de atrasarse en las habilidades de lectura y lenguaje durante las vacaciones de verano, según la American Speech-Language-Hearing Association.

Los padres deben ofrecerles a estos niños actividades que fomenten el lenguaje durante el verano, aconseja la ASHA, que ofrece los siguientes consejos:

  • Hable a su hijo en el idioma con que se sienta más cómodo, aunque no sea el que se usa en la escuela. Por ejemplo, tenga más conversaciones con su hijo sobre lo que hizo durante el día, jueguen juntos con juegos de mesa, trabajen en un proyecto en el hogar.
  • Saque tiempo todos los días para leer con su hijo.
  • Inscriba a su hijo en campamentos y actividades de verano (algunos campamentos de la ciudad o de la YMCA son más asequibles u ofrecen tarifas variables para las familias de bajos ingresos). Esto ayudará a que sus habilidades lingüísticas continúen desarrollándose.
  • Si su hijo disfruta usar la computadora, muéstrele sitios web que ofrezcan juegos divertidos e interactivos basados en el lenguaje, que desarrollen el vocabulario y refuercen los temas aprendidos en la escuela.

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Cambio en la política de un grupo de pediatras basado en la evidencia de que podría beneficiar a algunos niños

LUNES, 24 de mayo (HealthDay News/DrTango) — La Academia Estadounidense de Pediatría ha emitido nuevas directrices sobre la prevención del ahogamiento en los niños, teniendo en cuenta los riesgos de las populares piscinas inflables y nueva evidencia de que la instrucción en seguridad podría ser útil para los niños que están aprendiendo a nadar.

La AAP cambió sus directrices anteriores y ya no recomienda evitar que los niños entre uno y tres años naden porque hay evidencia nueva de que esa instrucción puede ayudar a evitar que algunos niños pequeños se ahoguen.

El ahogamiento es la segunda causa principal de muerte en niños entre 1 y 19 años de edad. Unos 1,100 niños murieron por ahogamiento en los EE. UU. en 2006. Los niños que están aprendiendo a caminar y los adolescentes están en el riesgo más elevado.

“No todos los niños estarán listos para aprender a nadar en la misma edad”, señaló el Dr. Jeffrey Weiss, autor líder de una declaración de políticas que fue publicada en línea el 24 de mayo y estará disponible en la edición de julio de la revista Pediatrics. “Las lecciones de natación podrían hacer parte importante de la protección general, que debe incluir barreras en las piscinas y supervisión constante e idónea”.

La declaración de políticas no recomienda la instrucción en el agua para niños menores de un año.

“Para proteger a sus hijos, los padres necesitan pensar en capas de protección”, explicó Weiss en un comunicado de prensa.

“Los niños necesitan aprender a nadar”, apuntó. “Pero ni siquiera las habilidades avanzadas de natación pueden proteger del ahogamiento a los niños de ninguna edad. Los padres también deben supervisar muy de cerca a los niños cerca del agua y saber como realizar RCP. Es fundamental tener una cerca alrededor de la piscina”.

Los pediatras expertos consideran que una cerca que separa la piscina del resto del mundo, incluida la casa, reduce el riesgo de ahogamiento a la mitad.

Sin embargo, las leyes sobre cercado de piscinas con frecuencia no aplican para las piscinas inflables de gran tamaño que podrían necesitar miles de litros de agua. Los funcionarios oficiales contaron 47 muertes de niños relacionadas con estas piscinas entre 2004 y 2006.

“Debido a que algunas de estas piscinas tienen lados suaves, es muy fácil que un niño se incline hacia ella y caiga de cabeza al agua”, advirtió Weiss. “Estas piscinas presentan un peligro constante”.

Weiss señaló que, aunque muchos padres vigilan a sus hijos cerca de las piscinas, cualquier momento de distracción puede ser un problema. “No es que no haya supervisión, es que se interrumpe”, puntualizó.

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Liftoff

Se desconocen los beneficios a largo plazo, pero podría reducir el riesgo de fracturas en el futuro, plantean los investigadores

JUEVES, 6 de mayo (HealthDay News/DrTango) — La gimnasia rítmica, un deporte de élite en el que las competidoras utilizan aros, cintas y otros objetos en su rutina, mejora la salud ósea en las niñas, señala una nueva investigación.

“Estudios previos que se han hecho en adolescentes han encontrado una relación entre el ejercicio con pesas y una mayor densidad ósea y fuerza ósea”, dijo el autor principal, el Dr. Symeon Tournis, de la Universidad de Atenas en Grecia, en un comunicado de prensa de la Endocrine Society.

“Nuestros hallazgos muestran que el entrenamiento de las gimnastas rítmicas mejora de manera significativa la salud ósea en las adolescentes. Puesto que las características de la osteoporosis aparecen en la infancia, es posible especular que si las niñas mantienen su entrenamiento más allá de la adolescencia, aunque sea un entrenamiento menos intensivo, podrían tener un menor riesgo de fractura ósea posteriormente en la vida”, agregó Tournis.

En el estudio participaron 26 niñas de 9 a 13 años que eran gimnastas rítmicas de élite que habían entrenado durante al menos dos años, y 23 niñas del mismo grupo de edad que sólo habían participado en actividades relacionadas con la educación física.

Los investigadores encontraron que las gimnastas rítmicas tenían mayor grosor cortical (la capa exterior del hueso) y fuerza ósea en comparación con las otras niñas.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición de junio de Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

“La importancia a largo plazo de los beneficios esqueléticos obtenidos mediante ejercicio intensivo es incierta”, dijo Tournis. “Algunos estudios han mostrado un declive en la densidad mineral ósea después del cese del entrenamiento, aunque un estudio reciente encontró incrementos en el contenido mineral óseo y el grosor cortical en gimnastas a los seis años después de retirarse”.

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El dolor de cabeza en niños

Written by post on Tuesday, May 4th, 2010 in Pediatria.


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A pesar de que sólo un mínimo porcentaje de casos de cefalea tienen su origen en una enfermedad grave, es uno de los síntomas que más preocupa a los padres

La prevalencia del dolor de cabeza infantil se ha triplicado en los últimos 20 años. Sin embargo, su manejo analgésico es todavía una asignatura pendiente. En la mayoría de los casos, se entiende como un problema común y se aborda del mismo modo que una subida de temperatura (fiebre). Los medicamentos más utilizados y prescritos por los especialistas son el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos aunque, a menudo, ni las dosis, ni el horario de tomas o la forma de presentación se ajusta al tratamiento adecuado. Para distinguir una cefalea de un problema más grave de salud hay que realizar una exploración física completa, además de un examen clínico que recoja los antecedentes patológicos y familiares del afectado. No obstante, pese a la preocupación de los padres, un mínimo porcentaje de los casos de cefalea tienen su origen en una enfermedad grave.

* Autor: Por MONTSE ARBOIX
* Fecha de publicación: 30 de abril de 2010

Datos sobre afectados

El dolor de cabeza se considera a menudo un trastorno común. Sin embargo, tiene un gran impacto en la vida diaria del afectado y, en el caso de los niños, en su vida escolar. Un niño con cefalea pierde el doble de días de escuela que otro sin dolor de cabeza. Los costos individuales y sociales obligan a tenerlo en cuenta como entidad patológica y, por ello, es fundamental el diagnóstico correcto y un tratamiento eficaz.

En una revisión reciente realizada en Navarra, se detectó que la cefalea afecta al 40% de los menores de 7 años y al 75% de los menores de 15 años. Otros trabajos sobre la prevalencia señalan que cerca del 12% de los niños entre 5 y 15 años padecen migraña, frente al 1% que sufre cefalea tensional. Los datos indican que la migraña aumenta desde un 3% entre 3 y 7 años, a un 4% y un 11% de los 7 a 11, y de un 8% al 23% de 11 a 15 años, con una edad media de desarrollo de los síntomas de 7,2 años en los niños y 10,9 años en las niñas. Lo más destacado: la mitad de los afectados no acude al médico.

Aspectos diferenciados

Migraña y cefalea tensional son las formas más habituales de dolor de cabeza. La migraña es un dolor pulsátil que puede desarrollarse junto con náuseas, vómitos y/o fotosensibilidad y, a menudo, afecta sólo a un lado de la cabeza. Algunos pacientes experimentan síntomas que avisan de que están a punto de sufrir un dolor de cabeza (aura). La cefalea tensional o vasomotora es un dolor de cabeza continuo, no pulsátil, que en general rodea la parte alta del cráneo. Se asocia con la tensión muscular de esta zona y, cuando se desarrolla dos o más veces por semana durante algunos meses, se la considera un trastorno crónico. Puede durar de unos minutos a varios días y las personas afectadas no experimentan otros síntomas.

Hay distintos tipos de dolor de cabeza en niños, según su evolución en el tiempo: agudas que, a su vez, pueden ser localizadas o generalizadas; recurrentes, que tiene en la migraña su entidad más frecuente; y crónicas, que pueden ser progresivas, relacionadas con el dolor, o no progresivas, cuando sus síntomas no evolucionan en intensidad. No obstante, a los padres les preocupa sobre todo “cómo diferenciar la cefalea de causa psicógena o tensional del dolor de cabeza originado por problemas orgánicos intracraneales, sobre todo, debidos a tumores”, asegura Ana Soriano, pediatra de atención primaria de Barcelona.

Esta especialista explica que, para poder realizar un diagnóstico diferencial, es necesario valorar una serie de parámetros. Hay que conocer los antecedentes familiares, ya que en la migraña es frecuente que alguno de los dos progenitores (o los dos) la sufran o hayan sufrido en la infancia. Mientras, en cefaleas tensionales o cuando el dolor se origina por un proceso tumoral, no se registra esta relación. Otros aspectos de suma importancia son la forma de instauración y el tiempo de evolución. Un dolor de cabeza no progresivo, que conlleva meses de evolución, es característico de cefalea tensional y migraña. Cuando el dolor es progresivo, con una evolución de varias semanas, es posible un incipiente proceso tumoral. El ritmo horario es otro factor revelador: puede ser vespertino (asociado a cefalea tensional), matutino y que provoca despertar nocturno (tumoral) o variable (típico de las migrañas).

Respecto a la calidad del dolor, si es opresivo, se asocia a cefalea tensional o proceso tumoral. Si es pulsátil, a migraña. En cuanto a la duración, es primordial saber si el dolor de cabeza dura horas (migraña) o si se sufre de forma constante (tensional) o diaria (tumoral). Su localización también brinda algunas pistas para el diagnóstico: si se instaura en la parte frontal de la cabeza o tienen afectación hemicraneal se asocia a migraña, en la zona occipital -límite posterior de la cabeza- o en toda la cabeza se relaciona con cefaleas por tensión y cuando la zona es variable se estima un posible proceso tumoral.

Junto con las anteriores, son fundamentales otras particularidades como el aura visual, náuseas o vómitos, fotofobia (sensibilidad a la luz) o fonofobia (sensibilidad al ruido) -como ocurre en las migrañas-, estados de ansiedad, factores desencadenantes, cambios de conducta, alteraciones neurológicas (visuales o del equilibrio) y alteraciones de la sensibilidad, que se traduce en hormigueo, adormecimiento o acorchamiento de alguna parte de la cara.

De la misma manera, la respuesta del organismo ante los fármacos que se administran supone pistas para el especialista sobre un posible origen del dolor de cabeza. “Los analgésicos son eficaces ante migraña, son poco efectivos ante la cefalea tensional y nada ante procesos tumorales “, explica la especialista. Añade que “el tratamiento será distinto según la causa”, por lo que, ante cefaleas persistentes, se solicita a las familias que lleven un registro mensual del dolor para definir la frecuencia, los factores agravantes y los aspectos asociados al dolor. Así se evalúa el tipo de trastorno y cuál es la respuesta del tratamiento en el tiempo. Incluso, en ocasiones, se pide al niño que dibuje los elementos que ve al inicio de los síntomas de cefalea para concretar la presencia de aura (en el caso de migraña clásica) o su ausencia.

ANALGESIA PARA NIÑOS

En el tratamiento agudo de la cefalea en los pacientes infantiles se administran analgésicos de venta libre -que no necesitan receta médica-, que son eficaces para muchos otros tipos de dolor. Los más utilizados son el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). El paracetamol es un analgésico suave que se usa para aliviar el dolor de cabeza y otras molestias comunes, como la fiebre, aunque no es útil para reducir la inflamación. Es respetuoso con la mucosa gástrica pero, si se toma en dosis excesivas, puede llegar a ser dañino para el hígado.

Entre la familia de los AINE, destaca el naproxeno o el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico (aspirina) y el ketoprofeno, entre otros. Estos fármacos, además de bajar la fiebre, reducen el dolor y la inflamación. Sin embargo, la aspirina no se recomienda de forma habitual para tratar niños con infecciones virales, como la varicela o la gripe, porque se asocia al síndrome de Reye (daño cerebral agudo y problemas con la función hepática). No obstante, si el problema se convierte en crónico y el niño requiere analgésicos de manera continua, el médico debe establecer unas pautas regladas de prescripción, basadas en la evidencia científica disponible.

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